No me dejes seguir a dioses falsos, pues quiero adorarte solo a ti. ¡Cumple tu promesa y dame ánimo!
Proverbios 17:24 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual El sabio quiere más sabiduría; el tonto no sabe lo que quiere. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 En el rostro del entendido aparece la sabiduría; Mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra. Biblia Nueva Traducción Viviente Los sensatos mantienen sus ojos en la sabiduría, pero los ojos del necio vagan por los confines de la tierra. Biblia Católica (Latinoamericana) El hombre inteligente tiene los ojos fijos en la sabiduría, las miradas del tonto vagabundean por los cuatro rincones del mundo. La Biblia Textual 3a Edicion En el rostro del inteligente se muestra la sabiduría, Pero los ojos del necio vagan al infinito. Biblia Serafín de Ausejo 1975 El sensato tiene ante sí la sabiduría, el necio husmea los confines de la tierra. Biblia Reina Valera Gómez (2023) La sabiduría está delante del que tiene entendimiento; pero los ojos del necio vagan hasta los confines de la tierra. |
No me dejes seguir a dioses falsos, pues quiero adorarte solo a ti. ¡Cumple tu promesa y dame ánimo!
El malcriado quisiera ser sabio, pero jamás llegará a serlo; en cambio, el entendido muy pronto gana conocimientos.
Los que aman el conocimiento siempre buscan aprender más; pero los ignorantes hablan y solo dicen tonterías.
pues son como las águilas: abren las alas y salen volando. Si acaso llegas a verlas, muy pronto desaparecen.
pues el sabio sabe lo que hace, pero el tonto no sabe nada de nada. Pero también me di cuenta de que todos tenemos un mismo final,
Por eso, «vale más pájaro en mano que cien volando». Aunque tampoco esto tiene sentido, porque es como querer atrapar el viento.
No hay quien pueda compararse al sabio, ni quien sepa todas las respuestas. El que es sabio siempre se ve sonriente y amable.
Si alguien quiere obedecer a Dios, podrá saber si yo enseño lo que Dios ordena, o si hablo por mi propia cuenta.
Las cosas que ofrece la gente del mundo no vienen de Dios, sino de los pecadores de este mundo. Y estas son las cosas que el mundo nos ofrece: los malos deseos, la ambición de tener todo lo que vemos, y el orgullo de poseer muchas riquezas.