Jesús le dijo: —¡Muy bien, ya puedes ver! Te has sanado porque confiaste en mí.
Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado.
Jesús le dijo: —Bien, recibe la vista. Tu fe te ha sanado.
Jesús le dijo: 'Recobra la vista, tu fe te ha salvado.
Jesús le dijo: Recibe la vista. Tu fe te ha salvado.
Y Jesús le respondió: 'Pues recobra la vista; tu fe te ha salvado'.
Y Jesús le dijo: Recibe la vista, tu fe te ha salvado.
con solo una orden los sanó. ¡Así los salvó de la muerte!
Él creó todo lo que existe por medio de su palabra. Bastó una orden suya para que todo quedara firme.
Entonces Jesús le dijo: —¡Mujer, tú sí que tienes confianza en Dios! Lo que me has pedido se hará. Y en ese mismo instante su hija quedó sana.
Jesús puso la mano sobre él y le contestó: —¡Quiero hacerlo! ¡Ya estás sano! Y el hombre quedó sano de inmediato.
Jesús se dio vuelta, vio a la mujer y le dijo: «Ya no te preocupes, tu confianza en Dios te ha sanado.» Y desde ese momento la mujer quedó sana.
Luego Jesús le dijo al hombre: «¡Levántate y vete! Has quedado sano porque confiaste en mí.»
—¿Qué quieres que haga por ti? El ciego le respondió: —Señor, ¡quiero volver a ver!
Pero Jesús le dijo a la mujer: «Tú confías en mí, y por eso te has salvado. Vete tranquila.»
Jesús entonces le dijo a la mujer: —Hija, fuiste sanada porque confiaste en mí. Puedes irte en paz.