La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Levítico 24:22 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

»Esta misma ley vale para todos, sean israelitas o extranjeros. Yo soy el Dios de Israel».

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Un mismo estatuto tendréis para el extranjero, como para el natural; porque yo soy Jehová vuestro Dios.

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

»La misma ley es aplicable tanto para los israelitas de nacimiento como para los extranjeros que viven entre ustedes. Yo soy el Señor su Dios».

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

La ley será la misma para el forastero y para el nativo, porque yo soy Yavé, su Dios.

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

Un mismo juicio habrá para vosotros, tanto para el extranjero como para el nativo,° porque Yo soy YHVH vuestro Dios.

Ver Capítulo

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Aplicaréis la misma sentencia a los extranjeros y a los nativos, porque yo soy Yahveh, vuestro Dios'.

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Un mismo derecho tendréis; como el extranjero, así será el natural; porque yo soy Jehová vuestro Dios.

Ver Capítulo
Otras versiones



Levítico 24:22
8 Referencias Cruzadas  

»Si un israelita, o algún extranjero que viva en el país, come carne con sangre, yo me pondré en su contra, y lo expulsaré del país.


Trátenlos como si fueran israelitas, y ámenlos como si fueran ustedes mismos, pues también ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy el Dios de Israel.


Moisés comunicó todo esto a los israelitas, y ellos sacaron del campamento al que había ofendido a Dios y lo mataron a pedradas. Así cumplieron la orden que Dios les había dado por medio de Moisés.


Esta es una ley acerca de los que pecan sin querer, y vale tanto para los israelitas como para los extranjeros.


Si entre ustedes viven extranjeros, también ellos celebrarán la fiesta de la Pascua, tal y como a ustedes se les ha ordenado. La misma ley vale para todos».


»En ese momento les dije a ustedes todo lo que debían hacer. A los jueces les dije que fueran justos con todos por igual, sin importar que fueran pobres o ricos, israelitas o extranjeros, y sin tener miedo de nada ni de nadie, pues Dios respaldaría sus decisiones. También les dije que cuando algún caso les fuera muy difícil, me lo pasaran a mí, para que yo lo juzgara.