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Hechos 12:9 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Pedro siguió al ángel, sin saber si todo eso realmente estaba sucediendo, o si era solo un sueño.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Así que Pedro salió de la celda y siguió al ángel, pero todo el tiempo pensaba que era una visión; no se daba cuenta de que en verdad eso estaba sucediendo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Pedro salió tras él; no se daba cuenta de que lo que estaba ocurriendo con el ángel era realidad, y todo le parecían visiones.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Y saliendo, lo seguía; pero no entendía que lo que estaba sucediendo por medio del ángel era° real, sino que suponía estar viendo una visión.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Salió tras él, sin saber si era verdad lo que el ángel hacía; más bien le parecía estar viendo una visión.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y saliendo, le seguía; y no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía visión.

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Otras versiones



Hechos 12:9
12 Referencias Cruzadas  

Y Noé siguió con cuidado todas las instrucciones que Dios le dio.


1 (1b) Cuando Dios nos hizo volver de Babilonia a Jerusalén, creíamos estar soñando.


Entonces María les dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que Jesús les diga.»


Mientras tanto, Pedro se quedó admirado, pensando en el significado de esa visión. En eso, los hombres que Cornelio había enviado llegaron a la casa de Simón


Un día, a eso de las tres de la tarde, Cornelio tuvo una visión, en la que claramente veía que un ángel de Dios llegaba a donde él estaba y lo llamaba por su nombre.


—Un día, yo estaba orando en el puerto de Jope. De pronto, tuve una visión: Vi que del cielo bajaba algo como un gran manto, colgado de las cuatro puntas.


y el ángel le ordenó: «Ponte el cinturón y ajústate las sandalias.» Pedro obedeció. Luego el ángel le dijo: «Cúbrete con tu manto, y sígueme.»


»Gran rey Agripa, yo no desobedecí esa visión que Dios puso ante mí.


En Damasco vivía un seguidor de Jesús llamado Ananías. En una visión que tuvo, oyó que el Señor Jesús lo llamaba: —¡Ananías! ¡Ananías! —Señor, aquí estoy —respondió. Y el Señor le dijo:


Abraham confió en Dios, y por eso obedeció cuando Dios le ordenó que saliera de su tierra para ir al país que le daría, aun cuando no sabía hacia dónde iba.