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Génesis 32:21 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

21 (22) Luego de enviar esos regalos, Jacob se quedó a pasar la noche en el campamento.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Pasó, pues, el presente delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Así que los regalos fueron enviados por delante, y Jacob pasó la noche en el campamento.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Así han de hablar a Esaú cuando lo encuentren. Y también le dirán: 'Tu siervo Jacob ya viene detrás de nosotros. Pues Jacob pensaba: 'Lo aplacaré con los regalos que le envío delante, y cuando después me encuentre frente a él, quizá me reciba sin enojo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Pasó, pues, el presente delante de él, y aquella noche pernoctó en el campamento.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Le diréis: 'Precisamente tu siervo Jacob viene también tras de nosotros''. Pues se decía: 'Le aplacaré con los regalos que me preceden. Después me presentaré ante él. Tal vez me dispense una buena acogida'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y pasó el presente delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento.

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Otras versiones



Génesis 32:21
7 Referencias Cruzadas  

20 (21) a decir que él venía siguiéndolos. Y es que Jacob pensaba: «Voy a calmar a Esaú con estos regalos, y así, cuando me vea, me recibirá bien».


22-23 (23-24) Esa misma noche Jacob se levantó, tomó todas sus posesiones, y junto con su familia cruzó el arroyo Jaboc.


Ten la bondad de aceptarme este regalo. Te lo traigo porque Dios me ha dado mucho, y tengo todo lo que necesito. Ante la insistencia de Jacob, Esaú lo aceptó.


Ante esto, su padre no tuvo más remedio que aceptar: —Pues si no hay otra solución, llévense a su hermano y vuelvan ya a donde está ese hombre. Pero hagan lo siguiente: Llenen sus sacos con los mejores productos de nuestro país para regalárselos. Llévenle bálsamo, un poco de miel, algunas especias, y mirra, pistachos y almendras. Lleven también una doble cantidad de dinero, pues tienen que entregar el que les devolvieron en sus sacos. Tal vez lo pusieron allí por error.


El que da dinero a otros para que le hagan favores cree tener una varita mágica, para conseguir siempre lo que quiere.


Así los envió Josué al oeste de la ciudad, al lugar donde debían esconderse entre Betel y Ai. Los hombres se fueron allá, mientras que Josué pasó esa noche con su ejército.


y le dijo a sus sirvientes: «Adelántense ustedes, que yo iré después». Sin decirle nada a su esposo,