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2 Reyes 12:3 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

3 (4) Pero no quitó los pequeños templos donde el pueblo seguía ofreciendo sacrificios y quemando incienso a los ídolos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Con todo eso, los lugares altos no se quitaron, porque el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

pero aun así, no destruyó los santuarios paganos, y la gente seguía ofreciendo sacrificios y quemando incienso allí.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Yoás hizo lo que agrada a Yavé todo el tiempo que estuvo bajo la tutela del sacerdote Yoyada.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Sólo que no se abandonaron los lugares altos,° pues el pueblo todavía seguía sacrificando° y quemando incienso en los lugares altos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Joás hizo durante toda su vida lo que es recto a los ojos de Yahveh, conforme a la instrucción que le había dado el sacerdote Joadá.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Con todo eso los lugares altos no fueron quitados; pues el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.

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Otras versiones



2 Reyes 12:3
13 Referencias Cruzadas  

Asá obedeció a Dios, tal como lo había hecho su antepasado David.


Sin embargo, Asá no quitó los pequeños templos de las colinas. A pesar de eso, Asá fue fiel a Dios durante toda su vida.


2 (3) Joás obedeció a Dios en todo, pues así lo educó el sacerdote Joiadá.


no quitó los pequeños templos donde el pueblo seguía quemando incienso y ofreciendo sacrificios a los dioses.


Azarías obedeció a Dios en todo, al igual que lo hizo su padre Amasías.


Jotam construyó el portón superior del templo de Dios, sin embargo, no quitó los pequeños templos de las colinas, en los que la gente seguía ofreciendo sacrificios y quemando incienso a los dioses.


Sin embargo, no quitó los pequeños templos de las colinas, en los que la gente seguía ofreciendo sacrificios y quemando incienso a los dioses.


Ezequías obedeció a Dios en todo, tal como lo había hecho su antepasado David.


Quitó los pequeños templos de las colinas en donde la gente adoraba a los dioses, y destruyó todas las imágenes de Astarté. También hizo pedazos a la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque los israelitas la trataban como a un dios, pues le quemaban incienso y la llamaban Nehustán.


Josías obedeció a Dios en todo, pues siguió fielmente el ejemplo de su antepasado David.


Luego el rey le pidió a la gente que vivía en Jerusalén, que también diera ofrendas para que los sacerdotes y sus ayudantes tuvieran todo lo necesario para vivir, y así ellos pudieran dedicarse por completo a servir a Dios como él lo ordena.


”Hace ya mucho tiempo que ustedes me abandonaron; rompieron los lazos que nos unían, y se negaron a adorarme. Me traicionaron, pues en lo alto de las colinas y bajo todo árbol frondoso, se entregaron a otros dioses.