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1 Tesalonicenses 3:1 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Por eso, cuando ya no pudimos resistir el deseo de saber de ustedes, decidimos quedarnos solos en Atenas

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Biblia Reina Valera 1960

Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Por último, cuando ya no pudimos soportarlo más, decidimos quedarnos solos en Atenas

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Como no podía soportarlo más, decidí quedarme solo en Atenas

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La Biblia Textual 3a Edicion

Por lo cual, no soportando más, decidimos permanecer solos en Atenas,°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Así, pues, no pudiendo resistir más, decidimos quedarnos solos en Atenas,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, nos pareció bien, quedarnos solos en Atenas,

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1 Tesalonicenses 3:1
8 Referencias Cruzadas  

»Hay días en que quisiera no acordarme más de ti ni anunciar más tus mensajes; pero tus palabras arden dentro de mí; ¡son un fuego que me quema hasta los huesos! He tratado de no hablar, ¡pero no me puedo quedar callado!


Pero llegó el momento en que Dios ya no aguantó más. Y no aguantó, por la forma en que ustedes actuaban y por las cosas asquerosas que hacían. Por eso su país se convirtió en un desierto horrible, en un montón de ruinas donde nadie vive. La ciudad es un ejemplo de maldición para todos sus vecinos. ¡Y esto es así, hasta el momento de escribir esto!


Los que se llevaron a Pablo lo acompañaron hasta la ciudad de Atenas, pero Pablo les pidió que, cuando regresaran a Berea, les avisaran a Silas y a Timoteo que fueran a Atenas lo más pronto posible.


Mientras Pablo esperaba a Silas y a Timoteo en Atenas, le dio mucha tristeza ver que la ciudad estaba llena de ídolos.


Pero me preocupó no encontrar allí a nuestro hermano Tito. Por eso me despedí de los miembros de la iglesia en Tróade, y me fui a la región de Macedonia.


Sin embargo, hermanos míos, aunque nosotros nos separamos de ustedes por un tiempo, siempre los recordábamos con cariño y deseábamos mucho ir a verlos.


Por eso, como ya no pude resistir más, envié a Timoteo, pues necesitaba saber si ustedes seguían confiando en Dios. ¡Yo temía que el diablo los hubiera hecho caer en sus trampas, y que hubiera echado a perder todo lo que hicimos por ustedes!