A causa de todos mis adversarios, he venido a ser objeto de oprobio, Y de mis vecinos lo soy en gran manera, y horror de mis conocidos. Los que me ven en la calle huyen de mí.
Salmos 69:8 - La Biblia Textual 3a Edicion He venido a ser extraño para mis hermanos, Y extranjero para los hijos de mi madre. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Extraño he sido para mis hermanos, Y desconocido para los hijos de mi madre. Biblia Nueva Traducción Viviente Hasta mis propios hermanos fingen no conocerme; me tratan como a un extraño. Biblia Católica (Latinoamericana) me volví como un extraño a mis hermanos, un desconocido para los hijos de mi madre. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Por tu causa es, ciertamente, el que yo sufra vejación y que me cubran el rostro las afrentas, Biblia Reina Valera Gómez (2023) He venido a ser extraño a mis hermanos, y extranjero a los hijos de mi madre. Biblia Traducción en Lenguaje Actual 8 (9) ¡Hasta mis propios hermanos me ven como a un extraño! |
A causa de todos mis adversarios, he venido a ser objeto de oprobio, Y de mis vecinos lo soy en gran manera, y horror de mis conocidos. Los que me ven en la calle huyen de mí.
Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi herida, Mis allegados permanecen a distancia.
Acuérdate° de que tus enemigos han afrentado, oh YHVH, Han afrentado las pisadas de tu ungido.
Ofrecí mis espaldas a los que me azotaban, Y mis mejillas a los que me arrancaban la barba; No aparté mi rostro de injurias y escupitajos.
Despreciado y desechado entre los hombres, Varón de dolores, experimentado en quebranto, Escondimos de Él el rostro, fue menospreciado, y lo tuvimos por nada.
Él mismo° cargó° con nuestras enfermedades y llevó° nuestros dolores; Y nosotros lo consideramos como herido, azotado y humillado por ’Elohim.
¡Oh YHVH, Tú lo sabes todo! Acuérdate de mí, y visítame, Y hazme justicia de mis perseguidores; No me arrebates a causa de tu gran paciencia,° Sabes que por ti soporto afrentas.
Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.
Pero Eliab, su hermano mayor, lo oyó hablar con aquellos varones, y se encendió la ira de Eliab contra David, y dijo: ¿Para qué has venido? ¿Con quién dejaste esas pocas ovejas en el desierto? ¡Yo conozco tu presuntuosidad y la malicia de tu corazón, que has venido para ver la batalla!