La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Salmos 144:12 - La Biblia Textual 3a Edicion

Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, Y nuestras hijas como esquinas labradas cual las de un palacio.

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio;

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Que nuestros hijos florezcan en su juventud como plantas bien nutridas; que nuestras hijas sean como columnas elegantes, talladas para embellecer un palacio.

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

Aquí están nuestros hijos como plantas que van creciendo desde su niñez; nuestras hijas son columnas angulares esculpidas en el frontis de un palacio.

Ver Capítulo

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Que sean nuestros hijos en su adolescencia como plantas frondosas; nuestras hijas, como columnas talladas para ornato de palacios.

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; Nuestras hijas como piedras angulares, labradas como las de un palacio;

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Permite que nuestros hijos crezcan en su juventud fuertes y llenos de vida, como plantas en un jardín. Permite que nuestras hijas sean hermosas como las columnas de un palacio.

Ver Capítulo
Otras versiones



Salmos 144:12
12 Referencias Cruzadas  

Y en toda la tierra no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job, y su padre les dio herencia entre sus hermanos.


Tu mujer será como vid fecunda en la intimidad de tu casa, Tus hijos, como renuevos del olivo en torno a tu mesa.


b Los preciados hijos de Sión, una vez comparables al oro fino, Son menospreciados como tiestos de barro, obra de alfarero.


¡Cuán grande será su felicidad y cuán grande su hermosura! El trigo multiplicará a los jóvenes y el mosto a las doncellas.


Y te amará, te bendecirá y te multiplicará. Bendecirá también el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto y tu aceite, las crías de tus vacadas y el incremento de tu rebaño, en la tierra que Él juró a tus padres que había de darte.