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Salmos 119:19 - La Biblia Textual 3a Edicion

Estoy de paso en la tierra, No encubras de mí tus mandamientos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Forastero soy yo en la tierra; No encubras de mí tus mandamientos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

No soy más que un extranjero en la tierra. ¡No escondas de mí tus mandatos!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

En la tierra soy sólo un pasajero, no me ocultes, pues, tus mandamientos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Yo soy un peregrino por el mundo: no me ocultes tus preceptos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Advenedizo soy yo en la tierra; no encubras de mí tus mandamientos.

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Otras versiones



Salmos 119:19
12 Referencias Cruzadas  

Jacob respondió a Faraón: Los días de los años de mis peregrinaciones son ciento treinta años. Pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de sus peregrinaciones.


Porque extranjeros somos delante de ti, y transeúntes, lo mismo que todos nuestros padres; nuestros días sobre la tierra son como una sombra, y no hay esperanza.


Porque Dios la privó de sabio instinto, Y no le repartió inteligencia.


Con todo mi corazón te he buscado, No permitas que me desvíe de tus mandamientos.


Escucha mi oración, oh YHVH, Y presta oído a mi clamor; No guardes silencio ante mis lágrimas, Porque he llegado a ser un extraño para ti, Un forastero, como todos mis padres.


Aparta de mí tu ira, para que tome aliento, Antes que me vaya, y no exista más.


¿Por qué, oh YHVH, permites que nos desviemos de tus caminos, Y endureces nuestro corazón a tu temor? ¡Vuélvete por amor de tus siervos, las tribus de tu heredad!


Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras,


Pero ellos no entendían° esta palabra, pues les estaba encubierta para que no la entendieran; y temían preguntarle acerca de esta palabra.


Así que, estamos confiados siempre, sabiendo que al estar presentes en el cuerpo, estamos ausentes del Señor


Amados, os ruego, como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,