El corazón alegre es una buena medicina, Pero el espíritu quebrantado seca los huesos.
El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.
El corazón alegre es una buena medicina, pero el espíritu quebrantado consume las fuerzas.
El buen humor hace bien al organismo; si el espíritu está triste los nervios se deprimen.
Corazón alegre procura remedio, espíritu abatido reseca los huesos.
El corazón alegre es buena medicina; pero el espíritu quebrantado seca los huesos.
No hay mejor medicina que tener pensamientos alegres. Cuando se pierde el ánimo, todo el cuerpo se enferma.
Mi vigor se ha secado como tiesto, Y mi lengua se pega a mi paladar.° ¡Me has puesto en el polvo de la muerte!
La congoja abate el corazón del hombre, Pero la buena palabra lo alegra.
Un corazón alegre hermosea el rostro, Pero el dolor del corazón abate el ánimo.
Panal de miel son los dichos agradables. Dulces para el alma y saludables para los huesos.
El buen ánimo sostiene en la enfermedad, Pero el ánimo abatido, ¿quién lo soportará?
A la risa dije: ¡Necia!, Y al placer: ¿Qué logras?
Así al contrario, que mucho más lo perdonéis y consoléis, para que el tal no sea abrumado por demasiada tristeza.
Porque la tristeza que es según Dios, causa arrepentimiento para salvación sin remordimiento, pero la tristeza del mundo produce muerte.