Muchos designios hay en el corazón del hombre, Pero el propósito de YHVH es el que prevalece.
Marcos 14:2 - La Biblia Textual 3a Edicion Pero decían: ¡En la fiesta, no! No sea que se produzca° un tumulto en el pueblo. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y decían: No durante la fiesta para que no se haga alboroto del pueblo. Biblia Nueva Traducción Viviente «Pero no durante la celebración de la Pascua —acordaron—, no sea que la gente cause disturbios». Biblia Católica (Latinoamericana) pero decían: 'No durante la fiesta, para que no se alborote el pueblo. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Pero se decían: 'Durante la fiesta, no; no sea que haya algún motín del pueblo'. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y decían: No en el día de la fiesta, para que no se haga alboroto del pueblo. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Decían entre ellos: «Vamos a hacerlo, pero no durante la fiesta, no sea que la gente se alborote y se ponga en contra de nosotros.» |
Muchos designios hay en el corazón del hombre, Pero el propósito de YHVH es el que prevalece.
Sabéis que dentro de dos días se celebra° la pascua,° y el Hijo del Hombre es entregado para ser crucificado.
Y lo oyeron los principales sacerdotes y los escribas, y buscaban cómo acabar con Él, porque le temían, pues todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina.
Pero, ¿vamos a decir: De los hombres? (Pues temían al pueblo, ya que todos consideraban que Juan era realmente un profeta.)
Dos días después era la pascua° y los ázimos.° Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo prenderlo por engaño para hacer que lo mataran.
Y estando en Betania, en la casa de Simón el leproso, estaba reclinado a la mesa y vino una mujer portando un frasco de alabastro con perfume de nardo puro° muy costoso; y quebrando° el frasco de alabastro, lo derramó sobre su cabeza.°
Y si decimos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará, porque están persuadidos de que Juan era° profeta.
Por tanto los fariseos se dijeron unos a otros: ¿Veis que no conseguís nada? ¡He aquí, el mundo se va tras él!
Y al oír estas palabras, de entre la multitud decían: ¡Verdaderamente éste es el Profeta!