Todo es una misma cosa, Por eso digo que Él destruye al inocente y al malvado.
Una cosa resta que yo diga: Al perfecto y al impío él los consume.
Inocente o perverso, para Dios es lo mismo, por eso digo: “Él destruye tanto al intachable como al perverso”.
Pues todo es igual, y puedo decir: Le quita la vida tanto al bueno como al malo.
¡Todo es igual! Por eso digo: él hace perecer al justo y al culpable.
Una cosa resta que yo diga: Al perfecto y al impío Él los destruye.
En todo caso, da lo mismo. Por eso puedo afirmar que Dios destruye por igual a los buenos y a los malos.
¿Es justo para ti oprimir, Desechar la obra de tus manos, Y favorecer el designio de los malos?
A sabiendas de que no soy culpable, Y que no hay quien libre de tu mano?
Tus manos me hicieron y me dieron forma, ¿Y aún así quieres aniquilarme?
Yo sé que me conduces a la muerte, A la casa destinada para todos los vivientes.
Toda carne perecería a una, Y el hombre volvería al polvo.
Pues afirma: De nada le sirve al hombre deleitarse en Dios.
Hijo de hombre, profetiza, y di: Así dice Adonay YHVH; di: ¡Espada, espada afilada y bruñida!°