Instruidme, y callaré. Hacedme entender en qué he errado.
Enseñadme, y yo callaré; Hacedme entender en qué he errado.
Enséñenme, y me quedaré callado; muéstrenme en qué me equivoqué.
Aclárenme esto y callaré. Háganme ver en qué me he equivocado.
Enseñadme vosotros y me callaré; decidme en qué pude faltar.
Enseñadme, y yo callaré; y hacedme entender en qué he errado.
Demuéstrenme en qué he fallado, y me callaré la boca.
Diré a Dios: ¡No me condenes! ¡Hazme saber por qué contiendes conmigo!
¿Cuántos son mis pecados y mis culpas? ¡Demuéstrame mis transgresiones y pecados!
He aquí, esperaba vuestras palabras, Escuché vuestras razones, En tanto buscabais qué decir.
Por tanto, Job, oye ahora mis razones, Y atiende a todas mis palabras.
Enséñame Tú lo que yo no veo, Si obré mal, no lo haré más?°
He aquí, todo esto hemos indagado, y así es. Óyelo, y aplícatelo.
O: Libradme de manos del adversario, O: Rescatadme del poder del opresor?
Los dichos probos son fuertes, Pero, ¿qué reprende vuestra reprensión?
¿Quién discernirá sus propios errores? Declárame inocente de los que me son ocultos.
Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar, Sobre ti fijaré mis ojos, y te aconsejaré.
Zarcillo de oro y joya de oro fino, Es el sabio que reprende al oído dócil.
Da al sabio, y será más sabio, Enseña al justo, y aumentará su saber.
Sabed,° mis amados hermanos: Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira;
Porque todos ofendemos muchas veces; si alguno no ofende de palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.