Los hombres cuerdos que me oyen Y los sabios, confesarán,
Los hombres inteligentes dirán conmigo, Y el hombre sabio que me oiga:
Después de todo, las personas inteligentes me dirán y la gente sabia me oirá decir:
Los hombres sensatos me dirán, al igual que todo sabio que me escuche:
Las personas sensatas me dirán, como todo sabio que me escuche:
Que los hombres de entendimiento me hablen, y que me escuche el hombre sabio:
»Ustedes que me escuchan son sabios e inteligentes, así que tienen que admitir
Por tanto, hombres cuerdos, escuchadme: ¡Lejos esté de Dios la maldad, Y de ’El-Shadday la injusticia!
Si tienes inteligencia, oye esto, Escucha la voz de mis palabras:
¡Oíd, oh sabios, mis palabras, Y vosotros, doctos, escuchadme!
¿Acaso Él retribuirá a tu antojo? Bien sea que rehúses o que aceptes, Él te retribuirá, no yo. Y si no es así, di lo que sabes.
Que Job habló sin conocimiento; Que sus palabras fueron sin discernimiento;
Así nosotros escojamos lo que es justo, Y distingamos lo que es bueno.
Os hablo como a sabios, juzgad vosotros lo que digo: