He aquí, mi terror no te espantará, Ni mi mano será demasiado pesada sobre ti.
He aquí, mi terror no te espantará, Ni mi mano se agravará sobre ti.
Así que no tienes que tenerme miedo; no seré duro contigo.
Por eso, no tendrás que atemorizarte ante mí ni temerás que te apremie mi mano.
No te infundiré terror, ni mi mano se hará pesada sobre ti.
He aquí que mi terror no te espantará, ni mi mano se agravará sobre ti.
Así que no te alarmes, pues no soy mejor que tú.
Aparta de sobre mí tu mano, Y no me espanten tus terrores.
De cierto tú dijiste a oídos míos (Porque el son de tus palabras yo mismo escuchaba):
Porque no es hombre como yo para que le responda, Y vayamos juntos a juicio.
Entonces Él apartaría de sobre mí su vara, Y su terror no me espantaría,
Porque de día y de noche tu mano se agravaba sobre mí, Hasta que mi vigor se convirtió en sequedades de verano. Selah
Sobre mí ha pasado tu grande ira, Tus terrores me han cortado,