Rompía las quijadas del inicuo, Y de sus dientes hacía soltar la presa.
Y quebrantaba los colmillos del inicuo, Y de sus dientes hacía soltar la presa.
Rompía la cara de los opresores incrédulos y arrancaba a sus víctimas de entre sus dientes.
Quebraba los colmillos del malvado, de entre sus dientes arrancaba su presa.
Rompí las mandíbulas al malvado, de entre los dientes le arranqué la presa.
y quebraba los colmillos del inicuo, y de sus dientes hacía soltar la presa.
puse fin al poder de los malvados, y no los dejé hacer más daño.
Me decía: En mi nido moriré, Y como la arena multiplicaré mis días.
También sobre su lecho es corregido con dolores, Con la agonía incesante de sus miembros,
El león viejo perece por falta de presa, Y los cachorros de la leona se dispersan.
Así salva al pobre de la lengua afilada, Y de la mano de los poderosos.
Nos habrían tragado vivos, Cuando su ira se encendió contra nosotros,
¡Bendito sea YHVH, Que no nos entregó por presa de sus dientes!
¡Levántate, oh YHVH, y sálvame Dios mío! Porque Tú eres el que golpea a todos mis enemigos en la mejilla, Y quebrantas los dientes de los malvados.
Sean como el caracol, que se deslíe al arrastrarse; Como aborto, que no llega a ver el sol.
Hay quien tiene dientes como espadas y muelas como cuchillos, Para devorar a los pobres de la tierra y a los necesitados de entre los hombres.
salgo tras él, y lo apaleo y se lo quito de la boca, y si me ataca, lo agarro por la quijada y lo golpeo hasta matarlo.