Escuchad atentamente mis palabras, Penetre mi discurso en vuestros oídos:
Oíd con atención mi razonamiento, Y mi declaración entre en vuestros oídos.
»Presten mucha atención a lo que voy a decir; escúchenme hasta el final.
¡Oigan bien lo que les digo, pongan atención a mis explicaciones!
Escuchad, escuchad mi palabra; prestad oído atento a mi discurso.
Oíd con atención mi razonamiento, y mi declaración con vuestros oídos.
»¡Préstenme atención!
Lo cual me será por salvación, Porque el impío no comparece en su presencia.
He aquí, he preparado mi defensa,° Y sé que soy inocente.
Oíd ahora mi razonamiento, Y atended los alegatos de mi boca:
Escuchad atentamente mis palabras, Y que os sirvan de consuelo.
¡Quién me diera que me escuchara! ¡He aquí mi firma!° ¡Que ’El-Shadday me responda! ¡Oh! si tuviera el libelo que ha escrito mi acusador,
Por tanto, Job, oye ahora mis razones, Y atiende a todas mis palabras.