Y el rey Acaz mandó al sumo sacerdote Urías, diciendo: Quema sobre el gran altar el holocausto de la mañana y la ofrenda cereal de la tarde, el holocausto del rey y su ofrenda de cereal, con el holocausto de todo el pueblo de la tierra, su ofrenda cereal y sus libaciones, y rocía sobre él toda la sangre del holocausto y toda la sangre del sacrificio, pero el altar de bronce será para mí, para consultar.
Y vienen a ti en tropel, y se sientan delante de ti como pueblo mío, y escuchan tus palabras, pero no las cumplen, porque con sus bocas hacen halagos, pero sus corazones andan en pos de su avaricia.
Por eso ahora nosotros felicitamos a los soberbios, y decimos que los hacedores de maldad prosperan,° y que los que provocan° a ’Elohim quedan impunes.
Y Pedro a ella: ¿Por qué os pusisteis de acuerdo para tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que sepultaron a tu marido, y te sacarán a ti.