Y los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedán.
Isaías 60:6 - La Biblia Textual 3a Edicion Te cubrirán caravanas de camellos, Dromedarios° de Madián y de Efa; Todos vienen de Sabá,° Trayendo oro e incienso, Y proclamando las alabanzas de YHVH. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Multitud de camellos te cubrirá; dromedarios de Madián y de Efa; vendrán todos los de Sabá; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas de Jehová. Biblia Nueva Traducción Viviente Enormes caravanas de camellos convergerán en ti; los camellos de Madián y de Efa. Los habitantes de Saba traerán oro e incienso y vendrán adorando al Señor. Biblia Católica (Latinoamericana) Te inundará una multitud de camellos:
llegarán los de Madián y Efá.
Los de Sabá vendrán todos
trayendo oro e incienso,
y proclamando las alabanzas de Yavé. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Un sin fin de camellos te cubrirá, dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán de Sabá, oro e incienso transportarán y pregonarán las alabanzas de Yahveh. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Multitud de camellos te cubrirá, dromedarios de Madián y de Efa; vendrán todos los de Seba; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas de Jehová. Biblia Traducción en Lenguaje Actual »A Jerusalén vendrá mucha gente de las regiones del desierto. Vendrán montados sobre muchos camellos. También vendrá gente del reino de Sabá. Vendrá con incienso y oro, y alabará mis grandes hechos. |
Y los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedán.
Estos, pues, son los nombres de los hijos de Ismael nombrados según su nacimiento: el primogénito de Ismael, Nebaiot, después, Cedar, Adbeel, Mibsam,
Y llegó a Jerusalem con un gran séquito, con camellos cargados de especias aromáticas, oro en gran abundancia y piedras preciosas. Cuando vino a Salomón, habló con él de todo lo que tenía en su mente.
Hazael fue pues a su encuentro llevándose consigo un presente de lo mejor de Damasco, una carga de cuarenta camellos, y se detuvo ante él, y le dijo: Tu hijo Ben-adad, rey de Siria, me envía a ti, preguntando: ¿Sanaré de esta enfermedad?
Hijos de Madián: Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos éstos fueron hijos de Cetura.
Cuando la reina de Sabá° oyó la fama de Salomón, fue a Jerusalem para probar a Salomón con preguntas difíciles. Ella llegó con un gran séquito, con camellos cargados de especias, oro en gran abundancia y piedras preciosas. Al llegar ante Salomón, habló con él de todo lo que tenía en su mente.
¡Regocíjense y canten con júbilo las naciones! Porque Tú juzgarás a los pueblos con equidad, Y guiarás a las naciones de la tierra. Selah
Que los reyes de Tarsis y las islas le paguen tributo, Que los reyes de Sabá y de Seba le ofrezcan sus dones.
¡Que viva, pues, y se le dé el oro de Sabá! ¡Que se ore por él continuamente, Y que todo el día lo bendigan!
Carga de las bestias del Néguev:° Por tierra hostil y siniestra, De rugientes leones y leonas, De áspides y alados dragones, Llevan sus riquezas a lomo de asno, Y sus tesoros a giba de camello,° A un pueblo que no les será de provecho,
¡Cantad a YHVH un cántico nuevo! ¡Alabanza suya desde el confín de la tierra, De los que se hacen a la mar, y los que la pueblan, De las costas lejanas, y los habitantes de ellas!
Así dice YHVH: El fruto de Egipto, La ganancia de Etiopía, Y los sabeos, hombres de gran estatura, A ti pasarán, tuyos serán, tras de ti marcharán, Irán cargados de cadenas, Se inclinarán ante ti, y suplicarán: En verdad ’Elohim está contigo, Y no existe ningún otro, ningún otro dios.
Ciertamente, en mí esperarán las costas; Las naves de Tarsis vendrán a la cabeza, Trayendo tus hijos de lejos, Y con ellos su plata y su oro, A causa del nombre de YHVH tu Dios, Del Santo de Israel, que te ha glorificado.
Pero en cuanto a vosotros, seréis llamados Sacerdotes de YHVH; Dirán de vosotros: Ministros de nuestro Dios. Comeréis la opulencia de las naciones, Y entraréis en posesión de su gloria.
¿Para qué viene a mí este incienso de Sabá, O la caña aromada de países lejanos? Vuestros holocaustos no me son aceptos, Y vuestros sacrificios no me agradan.
Los mercaderes de Sabá y de Raama traficaban contigo; venían a tus mercados con el más apreciado bálsamo, y toda clase de piedras preciosas y oro daban por tus mercaderías.
Desde más allá de los ríos de Etiopía, los que me veneran, la hija de mis dispersos,° traerán ofrendas para mí.
Y sucederá que todos los que sobrevivan de las naciones que vinieron contra Jerusalem, subirán de año en año a postrarse ante el Rey, ante YHVH Sebaot, y a celebrar la solemnidad de los Tabernáculos.
Desde el levante del sol hasta su ocaso, mi Nombre es grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá a mi Nombre sacrificio de incienso y ofrenda limpia, porque mi Nombre es grande entre las naciones, dice YHVH Sebaot.
y entrando en la casa, vieron al niño con su madre Miriam,° y postrándose lo adoraron; luego abrieron sus tesoros y le ofrecieron como presentes oro, incienso y mirra.
y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre.°
Exaltad, naciones, a su pueblo,° Porque Él vengará la sangre de sus siervos,° Retribuirá la venganza a sus adversarios, Y expiará la sangre manante de su pueblo.
Y aunque soy derramado° como libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me regocijo y comparto mi gozo con todos vosotros.
Vosotros también, como piedras vivas, estáis siendo° edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, a fin de° ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesús el Mesías.
Pero vosotros sois linaje escogido, sacerdocio real, nación santa,° pueblo por posesión,° para que proclaméis las proezas° del que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Porque subían con sus ganados y sus tiendas, entrando como langostas en multitud, pues tanto ellos como sus camellos eran innumerables, y entraban en la tierra para devastarla.
Y Madián y Amalec, con todos los orientales, estaban esparcidos por el valle como multitud de langostas, y sus camellos eran incontables como la arena que está a la orilla del mar.