Y partiste el mar delante de ellos, y pasaron en seco por el medio del mar, mientras que a sus perseguidores los lanzaste en las profundidades, como una piedra, a las aguas violentas.
Habacuc 3:10 - La Biblia Textual 3a Edicion Te ven las montañas, y tiemblan; El turbión de aguas se desencadena, El abismo deja oír su voz, y eleva en alto sus manos. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Te vieron y tuvieron temor los montes; Pasó la inundación de las aguas; El abismo dio su voz, A lo alto alzó sus manos. Biblia Nueva Traducción Viviente Las montañas observaron y temblaron. Avanzaron las tempestuosas aguas. Las profundidades del mar rugieron levantando sus manos en sumisión. Biblia Católica (Latinoamericana) las montañas te ven y se estremecen;
caen lluvias de diluvio
mientras truena la voz del abismo. Biblia Serafín de Ausejo 1975 tiemblan los montes al verte, pasa una tromba de agua alza su voz el abismo, el sol levanta sus manos a lo alto Biblia Reina Valera Gómez (2023) Te vieron las montañas y temblaron; pasó el desbordamiento de las aguas; el abismo dio su voz, y levantó en alto sus manos. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Cuando las montañas te vieron, temblaron de miedo, las nubes dejaron caer su lluvia y el mar rugió con furia; ¡sus grandes olas se elevaron al cielo! |
Y partiste el mar delante de ellos, y pasaron en seco por el medio del mar, mientras que a sus perseguidores los lanzaste en las profundidades, como una piedra, a las aguas violentas.
Ante tu bramido, oh YHVH, Ante el airado resoplar de tu nariz, Se hicieron visibles los abismos del mar, Y se descubrieron los cimientos del orbe.
Los prados se adornan de rebaños, Los valles se cubren de grano, dan voces de júbilo, y cantan.
Convirtió el mar en tierra seca, Por el río pasaron a pie, ¡Regocijémonos allí en Él!
Oh YHVH, los torrentes se elevan, Las crecientes han alzado su voz, Las olas hacen oír su estruendo.
Me darán honra las fieras salvajes, los chacales y las avestruces, Porque daré aguas en el desierto y ríos en la soledad, Para apagar la sed de mi pueblo, de mi escogido,
Con alegría saldréis y en paz seréis conducidos; Los montes y los collados prorrumpirán en cánticos de júbilo delante de vosotros, Y todos los árboles del campo batirán palmas.
Debajo de Él los montes se derretirán como cera junto al fuego, Los valles se resquebrajarán como agua precipitada por la torrentera.
h Ante Él tiemblan las montañas, Los collados se derriten, w Ante su presencia se pone de pie la tierra, El mundo y todos los que en él habitan.
Se detiene y mide la tierra, Lanza una mirada, Y hace estremecer a las naciones. Las montañas antiguas se desmoronan, Se hunden los montes de antaño, Pero sus sendas son sendas eternas.
Y he aquí el velo° del santuario fue rasgado en dos, de arriba abajo, y la tierra fue sacudida, y las rocas fueron partidas,
Y de pronto se levantó en el mar una gran tormenta, tanto que la barca era cubierta por las olas; pero Él dormía.
Por fe cruzaron el mar Rojo como por tierra seca, e intentándolo los egipcios, fueron sumergidos.°
Y aconteció que cuando los sacerdotes que cargaban el Arca del Pacto de YHVH salieron de en medio del Jordán, tan pronto como las plantas de los pies de los sacerdotes estuvieron en lo seco, las aguas del Jordán se volvieron a su lugar y llegaron a sus orillas como antes.
El sexto derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y se secó su agua, para que se preparara el camino de los reyes que vienen° del oriente.°
Vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado en él, ante cuyo rostro huyeron la tierra y el cielo, y no fue hallado lugar para ellos.
Y el firmamento° fue replegado como un rollo que se enrolla,° y toda montaña y toda isla fueron removidas de sus lugares.°