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Habacuc 1:4 - La Biblia Textual 3a Edicion

Por eso la Ley ha perdido su poder y el derecho no sale vencedor, porque los impíos han cercado al justo, y la justicia resulta pervertida.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

La ley se ha estancado y no hay justicia en los tribunales. Los perversos suman más que los justos, de manera que la justicia se ha corrompido.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Por eso, la Ley está sin fuerza y no se hace justicia. Como los malvados mandan a los buenos, no se ve más que derecho torcido.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

La ley cae en desuso y el derecho no se cumple. El impío asedia al justo, se tergiversa el derecho.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale verdadero; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcido el juicio.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Nadie obedece tus mandamientos, nadie es justo con nadie. Los malvados maltratan a los buenos, y por todas partes hay injusticia.

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Otras versiones



Habacuc 1:4
46 Referencias Cruzadas  

y los dos hombres, hijos de Belial, entraron y se sentaron ante él, y estos hijos de Belial testificaron contra Nabot delante del pueblo, diciendo: ¡Nabot maldijo a ’Elohim y al rey! Y ellos lo sacaron fuera de la ciudad y lo lapidaron con piedras, hasta que murió.


¿Por qué siguen vivos los impíos, Y envejecen, y acrecientan su poder?


Si fueran destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?


Tiempo es de actuar, oh YHVH, Porque han invalidado tu Ley.


Me han rodeado muchos toros, Fuertes toros de Basán me han cercado.


Perros me han rodeado, Me ha cercado cuadrilla de malignos, Horadaron° mis manos y mis pies;


Líbrame de los que hacen iniquidad, Y sálvame de hombres sanguinarios.


Sin culpa mía corren y se aprestan. Despierta, ven a mi encuentro, y mira,


¿Hasta cuándo los malvados, oh YHVH, Hasta cuándo se exaltarán los malvados?


No seguirás a la mayoría para hacer mal, ni testificarás sobre contienda alguna, inclinándote a la mayoría para pervertir la justicia;


No pervertirás el derecho de tu gente° pobre en su causa.


¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal; Que hacen de la luz tinieblas y de las tinieblas luz; Que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!


Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, Y nuestros pecados testifican contra nosotros; Porque nuestras rebeliones están presentes en nosotros. Y en cuanto a nuestras iniquidades, las conocemos:


Muy justo eres, oh YHVH, Para que yo dispute contigo; Pero alegaré una causa ante ti: ¿Por qué prosperan los malvados, Y los traidores viven en paz?


°tus propios hermanos y la casa de tu padre, aun ellos te son desleales, aun ellos te calumnian a la espalda; no te fíes, aunque te digan buenas palabras.


Y cuando Jeremías terminó de decir todo lo que YHVH le había mandado decir a todo el pueblo, los sacerdotes, los profetas y el pueblo entero le echaron mano, y exclamaron: ¡Morirás sin remedio!


Aun la cigüeña en los cielos conoce sus tiempos;° La tórtola, la golondrina y la grulla guardan la época de su migración, Pero mi pueblo no conoce la justicia de YHVH.


Y me dijo: La iniquidad de la casa de Israel y de Judá es sobremanera grande, pues el país está lleno de asesinatos, y la ciudad atestada de perversidad, pues dijeron: ¡YHVH ha abandonado la tierra! Y: ¡YHVH no lo ve!


Hablan vanidades, hacen alianzas y juran en falso, Por eso los pleitos florecen como cicuta en los surcos del campo.


Yo conozco bien vuestras muchas transgresiones E innumerables pecados: Oprimís al justo, recibís soborno, Y atropelláis° a los pobres en la puerta.°


Ay de los que convierten el juicio en ajenjo, Y echan por tierra la justicia,


Les decía también: ¡Qué bien invalidáis el mandamiento° de Dios para establecer° vuestra tradición!


¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, a quien vosotros ahora habéis llegado a entregar y asesinar.


Y mientras apedreaban a Esteban, él invocaba y decía:° ¡Señor Jesús, recibe mi espíritu!


¿Luego por la fe invalidamos la ley? ¡De ninguna manera,° sino que confirmamos la ley!


No torcerás el juicio, no tendrás favoritismos° ni recibirás soborno, porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos.°