La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Ezequiel 22:3 - La Biblia Textual 3a Edicion

Dile, pues: Así dice Adonay YHVH: ¡Oh ciudad que marcha a su fin derramando sangre dentro de sí, y que se ha contaminado fabricándose ídolos!

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Dirás, pues: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ciudad derramadora de sangre en medio de sí, para que venga su hora, y que hizo ídolos contra sí misma para contaminarse!

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

y dale este mensaje de parte del Señor Soberano: “Ciudad de asesinos, condenada y maldita —ciudad de ídolos, inmunda y repugnante—

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

Dale a conocer todos sus crímenes. Le comunicarás esta palabra de Yavé: Ay de esta ciudad, pues adelantó su hora con la sangre derramada en medio de ella, se volvió impura con los ídolos que se hizo.

Ver Capítulo

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Dile: 'Así dice el Señor Yahveh: ¡ciudad que derrama sangre dentro de sí para que llegue su hora, que fabrica ídolos en daño suyo y con ellos se contamina!

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Dirás, pues: Así dice el Señor Jehová: ¡Ciudad derramadora de sangre en medio de sí, para que venga su hora, y que hizo ídolos contra sí misma para contaminarse!

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Dile de mi parte lo siguiente: “¡Te llegó la hora, ciudad de Jerusalén! ¡Pronto serás castigada! Has matado a tus habitantes, y te has rebajado al adorar a esos ídolos malolientes que tú misma has fabricado. Por eso voy a dejar que todos los pueblos y naciones se burlen de ti. Te has ganado la fama de ser una ciudad corrupta y llena de ídolos.

Ver Capítulo
Otras versiones



Ezequiel 22:3
22 Referencias Cruzadas  

Ciertamente por mandato de YHVH sucedió esto contra Judá, para quitarlos de su presencia por los pecados de Manasés, en conformidad con todo lo que él había hecho,


y también por la sangre inocente que había derramado, pues había llenado a Jerusalem de sangre inocente, y YHVH no quiso perdonar.


Así se contaminaron con sus obras, Y se prostituyeron con sus hechos.


¡Cómo se convirtió en ramera la Ciudad Fiel! Llena estuvo de justicia, y en ella pernoctaba la equidad; Ahora, los asesinos.


Porque Yo, YHVH, hablaré; y la palabra que Yo hable se cumplirá. No se tardará más, sino que en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré una cosa y la cumpliré, dice Adonay YHVH.


Y tú, hijo de hombre, ¿no querrás juzgar tú, juzgar tú mismo a la ciudad sanguinaria? ¡Denuncia entonces todas sus abominaciones!


Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan la presa, derramando sangre y destruyendo almas, a fin de obtener ganancias deshonestas.


Por la sangre que derramaste has pecado, y con los ídolos que te has hecho te has contaminado; has precipitado tu hora, y se avecina el fin de tu existencia. Por eso te convierto en escarnio de los pueblos y en burla de todas las naciones.


Mira, los príncipes de Israel, cada uno en su poder, derraman en ti sangre a porfía.


Porque han adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado con sus ídolos, y aun a sus hijos que me parieron, los quemaron haciéndolos pasar por el fuego.


Pero los justos las juzgarán por la ley de las adúlteras y por la ley de las que derraman sangre, porque son adúlteras, y en sus manos hay sangre.


A ellos les brindó sus prostituciones, Los más escogidos hijos de Asiria, Mancillándose con todos los ídolos de quienes se había enamorado.


Por tanto, diles: Así dice Adonay YHVH: Coméis con la sangre, alzáis vuestros ojos a vuestros ídolos, derramáis sangre, ¿y vosotros poseeréis la tierra?


Y me dijo: La iniquidad de la casa de Israel y de Judá es sobremanera grande, pues el país está lleno de asesinatos, y la ciudad atestada de perversidad, pues dijeron: ¡YHVH ha abandonado la tierra! Y: ¡YHVH no lo ve!


Que edificáis a Sión con derramada sangre, Y a Jerusalem con iniquidad.


Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes; sus jueces, lobos nocturnos,° que no dejan hueso para la mañana.


Pero según tu dureza y tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de ira y de la revelación del justo juicio de Dios;


y por avaricia os explotarán° con palabras manipuladas; sobre los cuales la sentencia pronunciada° desde antiguo no está ociosa, y su perdición no dormita.