Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: ¡Vive YHVH, Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá rocío ni lluvia en estos años, sino por mi palabra!
1 Reyes 18:41 - La Biblia Textual 3a Edicion Y Elías dijo a Acab: ¡Levántate, come y bebe, porque hay sonido de abundancia de lluvia! Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. Biblia Nueva Traducción Viviente Luego Elías dijo a Acab: «Vete a comer y a beber algo, porque oigo el rugido de una tormenta de lluvia que se acerca». Biblia Católica (Latinoamericana) Elías dijo a Ajab: 'Ahora sube, come y bebe, porque ya está aquí el trueno que anuncia la lluvia'. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Después dijo Elías a Ajab: 'Sube, come y bebe, porque ya se percibe el ruido de la lluvia'. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque se oye el ruido de una grande lluvia. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Después Elías le dijo a Ahab: —Vete a comer y a beber, porque ya se oye el ruido del aguacero. |
Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: ¡Vive YHVH, Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá rocío ni lluvia en estos años, sino por mi palabra!
Pasados muchos días,° al tercer año, la palabra de YHVH llegó a Elías, diciendo: Ve, preséntate a Acab, y enviaré lluvia sobre la faz de la tierra.
Y Elías les dijo: ¡Prended a los profetas de Baal! ¡Que ninguno escape! Y los prendieron, y Elías bajó con ellos al arroyo de Cisón, y allí los degolló.
Y Acab subió a comer y a beber; y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre sus rodillas;
entonces escucha Tú desde los cielos, y perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel. Sí, enséñales el buen camino por el que deben andar y dales lluvia sobre tu tierra, la cual diste a tu pueblo por heredad.
Y hace que acierten, unas veces como azote, Otras, a favor de su tierra, Y otras por misericordia.
Anda, come tu pan con gozo, y bebe tu vino con corazón alegre, porque tus obras ya son aceptables a Ha-’Elohim.
Por tanto, os ruego que toméis alimento, pues os conviene para vuestra salud, porque ni un cabello de vuestra cabeza se perderá.