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1 Reyes 18:41 - Biblia Nueva Traducción Viviente

41 Luego Elías dijo a Acab: «Vete a comer y a beber algo, porque oigo el rugido de una tormenta de lluvia que se acerca».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

41 Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

41 Elías dijo a Ajab: 'Ahora sube, come y bebe, porque ya está aquí el trueno que anuncia la lluvia'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

41 Y Elías dijo a Acab: ¡Levántate, come y bebe, porque hay sonido de abundancia de lluvia!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

41 Después dijo Elías a Ajab: 'Sube, come y bebe, porque ya se percibe el ruido de la lluvia'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

41 Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque se oye el ruido de una grande lluvia.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

41 Después Elías le dijo a Ahab: —Vete a comer y a beber, porque ya se oye el ruido del aguacero.

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1 Reyes 18:41
8 Referencias Cruzadas  

Ahora bien, Elías, quien era de Tisbé en Galaad, le dijo al rey Acab: «Tan cierto como que el Señor vive, el Dios de Israel —a quien sirvo—, no habrá rocío ni lluvia durante los próximos años, ¡hasta que yo dé la orden!».


Más tarde, durante el tercer año de la sequía, el Señor dijo a Elías: «Preséntate ante el rey Acab y dile que ¡pronto enviaré lluvia!».


Entonces Elías ordenó: «Atrapen a todos los profetas de Baal. ¡No dejen que escape ninguno!». Entonces los agarraron a todos, y Elías los llevó al valle de Cisón y allí los mató.


Entonces Acab fue a comer y a beber. Elías, en cambio, subió a la cumbre del monte Carmelo, se inclinó hasta el suelo y oró con la cara entre las rodillas.


oye entonces desde el cielo y perdona los pecados de tus siervos, tu pueblo Israel. Enséñales a seguir el camino correcto y envía lluvia sobre tu tierra, la tierra que diste a tu pueblo como su preciada posesión.


Él hace que estas cosas sucedan para castigar a las personas o para mostrarles su amor inagotable.


Así que, ¡adelante! Come tus alimentos con alegría y bebe tu vino con un corazón contento, ¡porque Dios lo aprueba!


Por favor, por su propio bien, coman algo ahora. Pues no perderán ni un solo cabello de la cabeza».


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