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Salmos 81:8 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

En la angustia me llamaste y te salvé, te respondí en el escondrijo de los truenos, en las aguas de Meribá te probé. Selah

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Biblia Reina Valera 1960

Oye, pueblo mío, y te amonestaré. Israel, si me oyeres,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

»Escúchame, pueblo mío, en tanto te doy severas advertencias. ¡Oh Israel, si tan solo me escucharas!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Escucha, pueblo mío, te lo advierto, ojalá me escucharas, Israel:

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La Biblia Textual 3a Edicion

¡Oye, pueblo mío, y te amonestaré! Oh Israel, si me oyes,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Oye, pueblo mío y te protestaré. ¡Oh Israel, si me oyeres!

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 (9) »Israel, pueblo mío, escucha mis advertencias; ¡cómo quisiera que me escucharas!

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Otras versiones



Salmos 81:8
14 Referencias Cruzadas  

Escucha, pueblo mío, que quiero yo hablar, Israel, que quiero dar testimonio contra ti: Yo soy Yahveh, tu Dios.


Entonces los arrojé en su propia obstinación, que caminaran según sus caprichos.


Y dijo: 'Si escuchas de veras la voz de Yahveh, tu Dios, y haces lo que es recto a sus ojos; si prestas oído a sus mandatos y si guardas todas sus leyes, no te enviaré ninguna de las enfermedades con que he afligido a Egipto, porque yo soy Yahveh, el que te sana'.


Y dio al lugar el nombre de Masá y Meribá, por la querella de los israelitas, y porque habían puesto a Yahveh a prueba, diciendo: '¿Está Yahveh en medio de nosotros o no?'.


Al tercer día, cuando llegó la mañana, hubo truenos y relámpagos y una espesa nube sobre el monte, y un sonido de cuerno muy fuerte. Se echó a temblar todo el pueblo que estaba en el campamento.


Si queréis obedecer, lo mejor del país comeréis;


Ésta es el agua de Meribá, donde los israelitas se querellaron contra Yahveh y donde él manifestó a través de ella su santidad.


De verdad, te aseguro: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto; pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio.


proclamando solemnemente a judíos y a griegos la conversión a Dios y la fe en nuestro Señor Jesús.


les dijo: 'Poned en vuestros corazones todas las palabras que yo repito hoy como testimonio contra vosotros; dad orden a vuestros hijos, para que cuiden de poner en práctica todas las palabras de esta ley.


Acércate tú y escucha cuanto te diga Yahveh, nuestro Dios, y luego nos transmitirás lo que Yahveh, nuestro Dios, te diga, y lo escucharemos y lo pondremos en práctica'.


Si aceptamos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor; pues éste es el testimonio de Dios, que ha testimoniado acerca de su Hijo.