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Salmos 4:2 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Al invocarte atiéndeme, oh Dios, mi liberador. Tú eres quien me alivia en las angustias: apiádate y escucha mi plegaria.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Selah

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Biblia Nueva Traducción Viviente

¿Hasta cuándo, señores, arruinarán mi reputación? ¿Hasta cuándo harán acusaciones infundadas contra mí? ¿Hasta cuándo seguirán con sus mentiras? Interludio

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Biblia Católica (Latinoamericana)

¿Hasta cuándo, señores, no querrán entender? ¿Por qué aman la falsedad y buscan la mentira?

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La Biblia Textual 3a Edicion

Oh hijos del hombre, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia? ¿Hasta cuando amaréis lo vano y buscaréis la mentira? Selah

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Oh hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi gloria en vergüenza? ¿Hasta cuándo amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah)

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 (3) Ustedes los que se creen importantes, ¿me van a seguir insultando, y jugando con mi honor? ¿Van a seguir con sus mentiras y engaños?

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Salmos 4:2
29 Referencias Cruzadas  

trocando así su gloria por la imagen de un buey que come heno.


El designio del humilde les confunde, porque el Señor es su refugio.


¿A qué esta agitación de las naciones y este vano murmullo de los pueblos?


cuántos los que de mí dicen: No hay para él socorro en Dios. Selah


En tus manos confío yo mi vida, tú eres mi rescate, Señor, Dios de verdad.


ni resiste el soberbio tu presencia. Tú odias a los autores de maldad,


Invócame en el día de la angustia: te libraré y tú me darás gloria.


que envíe él desde el cielo y me libere, que execre a mi opresor, Selah que revele su gracia y su verdad.


Del director. 'No destruyas'. De David. Miktam.


En vuestro corazón perpetráis alevosía y en la tierra pesáis con vuestras manos el abuso.


serán dados al filo de la espada para hacerse botín de los chacales.


a fin de que gobierne tu pueblo en equidad y a tus humildes rectamente.


Moisés y Aarón fueron al Faraón y le dijeron: 'Así habla Yahveh, Dios de los hebreos: '¿Hasta cuándo te negarás a humillarte ante mí? Deja ir a mi pueblo para que me rinda culto.'


¿Hasta cuándo, inexpertos, amaréis la inexperiencia, vosotros, insolentes gozaréis con la insolencia, y los necios a la ciencia tendréis odio?


que no se ejecuten al instante las sentencias, porque entonces el corazón de los hombres se harta de hacer el mal.


Esto es lo peor de cuanto acontece bajo el sol: que una misma es la suerte para todos. Además, el corazón de los hombres está lleno de malicia y de estupidez durante la vida; y después, ¡con los muertos!


Quedarán aterrados y confusos por causa de Cus, en quien esperaban, y por causa de Egipto, en quien se gloriaban.


Israel es salvado por Yahveh con salvación eterna. No seréis avergonzados ni abochornados por los siglos de los siglos.


No hay nadie que acuse con justicia, nadie que juzgue con sinceridad; se confía en la nada, se dice lo vano, se concibe la pena, se da a luz la maldad.


¿cambió de dioses alguna nación, y eso que ni siquiera son dioses? Pues mi pueblo cambió su gloria por lo que de nada sirve.


Así dice Yahveh: '¿Qué culpa hallaron vuestros padres en mí para que de mí se alejaran y caminaran tras la nada, y en nada se convirtieran?'.


Guardaos bien unos de otros, y en ningún hermano confiéis; pues todo hermano pone zancadillas y todo amigo anda con calumnias.


Todos sin excepción han pecado contra mí: han trocado su gloria en ignominia.


Cuando en mí desfallecía mi alma, me acordé de Yahveh y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo.


Y Yahveh dijo a Moisés: '¿Hasta cuándo me va a menospreciar este pueblo? ¿Hasta cuándo va a desconfiar de mí, a pesar de todos los prodigios que he obrado en medio de ellos?


Los judíos apoyaban la acusación, afirmando que así era en realidad.


Y así, según está escrito: Quien quiera ufanarse, que se ufane en el Señor.


Por lo cual, desechando la mentira, que cada uno hable a su prójimo con verdad, porque somos miembros los unos de los otros.


No os apartéis, porque ello sería perseguir cosas vanas que no pueden ayudaros ni salvaros, pues no son nada.