José era señor del país y controlaba personalmente la venta de grano a todos los pueblos del mundo. Llegaron los hermanos de José y se postraron ante él rostro en tierra.
Proverbios 14:19 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Los malos se inclinan ante los buenos; los malvados, ante las puertas del justo. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Los malos se inclinarán delante de los buenos, Y los impíos a las puertas del justo. Biblia Nueva Traducción Viviente Los malvados se inclinarán ante los buenos; los perversos harán reverencia a las puertas de los justos. Biblia Católica (Latinoamericana) Los malos se inclinarán ante los buenos, los pecadores esperarán junto a la puerta del justo. La Biblia Textual 3a Edicion Los malos se inclinarán ante los buenos, Y los impíos ante las puertas del justo. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Los malos se inclinarán delante de los buenos, y los impíos a las puertas del justo. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Los malvados no resisten la justicia de los buenos. |
José era señor del país y controlaba personalmente la venta de grano a todos los pueblos del mundo. Llegaron los hermanos de José y se postraron ante él rostro en tierra.
Contestaron ellos: 'Tu siervo, nuestro padre, está bien; aún vive'. Y arrodillándose, se postraron.
Dijo entonces Josafat: 'Él tiene la palabra de Yahveh'. Bajaron, pues, hacia él el rey de Israel, Josafat y el rey de Edom.
Tales son los caminos de los necios y, después de ellos, del que se complace en sus sentencias. Selah
Entonces todos esos servidores tuyos acudirán a mí y, postrándose ante mí, dirán: 'Sal tú y todo el pueblo que te sigue'. Y después saldré yo'. Y, encendido en cólera, salió Moisés de casa del Faraón.
Moisés y Aarón salieron del palacio del Faraón y Moisés invocó a Yahveh para que alejara las ranas que había enviado contra el Faraón.
Caminarán hacia ti encorvados los hijos de tus opresores, se postrarán a las plantas de tus pies todos los que te despreciaban, y te llamarán ciudad de Yahveh, Sión del Santo de Israel.
vinieron a presentarles sus excusas y, después de liberarlos, les rogaron que se fueran de la ciudad.
Mira: voy a entregarte algunos de la sinagoga de Satanás, que dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten. Los voy a obligar a que vengan y se postren a tus pies, y sepan que te amo.
Todos los que queden de tu casa irán a postrarse ante él para pedirle una moneda de plata o un pedazo de pan, y le dirán: 'Incorpórame, por favor, a alguna función sacerdotal, para que yo tenga un pedazo de pan para comer''.