Los malvados, no: sus ojos se apagan, no tienen ninguna escapatoria ni otra esperanza que morir'.
Proverbios 10:28 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 La esperanza de los justos es alegría, la expectación de los malvados fenecerá. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 La esperanza de los justos es alegría; Mas la esperanza de los impíos perecerá. Biblia Nueva Traducción Viviente Las esperanzas del justo traen felicidad, pero las expectativas de los perversos no resultan en nada. Biblia Católica (Latinoamericana) Después de haber esperado, el justo experimentará la alegría, pero la espera de los malvados será en vano. La Biblia Textual 3a Edicion La esperanza de los justos es alegre, Pero la esperanza de los impíos perecerá. Biblia Reina Valera Gómez (2023) La esperanza de los justos es alegría; mas la esperanza de los impíos perecerá. Biblia Traducción en Lenguaje Actual A los justos les espera la felicidad; a los malvados, la ruina. |
Los malvados, no: sus ojos se apagan, no tienen ninguna escapatoria ni otra esperanza que morir'.
Así acaban los que de Dios se olvidan, así termina la esperanza del malvado.
Res. El impío al mirarlo, siente enojo, Sin. rechinando sus dientes, se consume, Tau. pues sus propios afanes se malogran. Tau
Por eso, se alegra mi corazón, mis entrañas exultan y mi cuerpo reposa en el seguro.
Mas los justos se alegran y alborozan, delante del Señor exultan de contento.
El deseo de los justos tiende al bien; a los malvados les aguarda la cólera.
Al morir el malvado, su esperanza perece; la ilusión de los perversos se disipa.
Vivid gozosos en la esperanza, firmes en la tribulación, constantes en la oración.
Que el Dios de la esperanza os colme de todo gozo y de paz en vuestra permanencia en la fe, a fin de que reboséis de esperanza por el poder del Espíritu Santo.
mediante el cual hemos obtenido [por la fe] incluso el acceso a esta gracia, en la que nos mantenemos firmes, nos sentimos gozosamente seguros en la esperanza de la gloria de Dios.
Y el propio Señor nuestro Jesucristo, y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio, en su gracia, una consolación eterna y una maravillosa esperanza, consuele vuestros corazones y los afiance en toda obra y palabra buena.