Salmos 68 - Biblia Serafín de Ausejo 19751 Del director. De David. Salmo. Canto. 2 Se levanta el Señor, y sus enemigos se dispersan, sus adversarios huyen ante su presencia. 3 Igual que se disipa completamente el humo y, al contacto del fuego, se derrite la cera, así perecen los impíos en la presencia del Señor. 4 Mas los justos se alegran y alborozan, delante del Señor exultan de contento. 5 Alabad al Señor y cantad salmos a su nombre, abrid camino al que cabalga en las estepas: Yahveh es su nombre; regocijaos ante él. 6 Para el huérfano un padre, para la viuda un vengador, tal es el Señor en su morada santa. 7 El Señor aposenta en una casa al solitario y libra al prisionero, en medio de canciones. Los rebeldes, en cambio, habitarán en suelo ardiente. 8 Al salir tú, Señor, al frente de tu pueblo, al marchar tú por el desierto, Selah 9 la tierra retumbó y los cielos gotearon, a la presencia del Dios del Sinaí, ante Yahveh, Dios de Israel. 10 Una lluvia generosa hiciste, Dios, caer, a tu heredad rendida prestaste fortaleza. 11 Allí se hizo aposento tu rebaño y tú reconfortaste al pobre, en tu bondad. 12 El Señor da la palabra y los portadores de la nueva son legión. 13 Huyen, huyen los jefes del ejército, y la bella de la casa se reparte el botín, 14 mientras en el cercado vosotros reposáis: alas de paloma recubiertas de plata y sus plumas oro verde. 15 Mientras Sadday dispersa en él sus jefes, cae la nieve en el Salmón. 16 Montaña de Dios, montaña de Basán, montaña de altos picos, montaña de Basán, 17 ¿por qué miráis con ojos rudos, montañas de altos picos, al monte que el Señor eligió por su morada? ¡El Señor se estará en ella eternamente! 18 Los carros del Señor son mil millares, del Sinaí viene el Señor en santidad. 19 Asciendes a lo alto, llevando prisioneros, tomas hombres en tributo; hasta los rebeldes habitan con Yahveh. 20 Alabado sea el Señor, día tras día: él nos toma a su cargo, Dios de nuestra salvación. Selah 21 Él es para nosotros Dios que salva: por Yahveh, el Señor, hay escape a la muerte. 22 Pero él rompe a los enemigos la cabeza; el cuero cabelludo, a los que caminan en maldad. 23 El Señor ha prometido: 'De Basán hago volver, yo hago retornar de los abismos de los mares, 24 y que puedas bañar tus pies en sangre, que la lengua de tus perros tenga en los enemigos su porción'. 25 Se han visto tus caminos, oh Señor, las marchas de mi Dios, de mi rey, en santidad. 26 Delante los cantores, los músicos detrás, y en medio las doncellas, tocando los tambores. 27 Bendecían al Señor en asambleas, a Yahveh, desde el origen de Israel. 28 Allá estaba Benjamín, el joven dominante, los jefes de Judá en sus brocados, los jefes de Zabulón y Neftalí. 29 Ordena, oh Dios, conforme a tu potencia -la potencia, Señor, con que has obrado por nosotros, 30 desde tu santuario en Jerusalén- y a ti los reyes traerán presentes. 31 Amenaza tú a la bestia de las cañas, la banda de los búfalos, los toros de los pueblos, que se sometan como vasallos tributarios; dispersa las naciones que se complacen en la guerra. 32 Te traerán de Egipto bronces, y Kus extenderá sus manos al Señor. 33 Alabad al Señor, los reinos de la tierra, cantad salmos a Yahveh, Selah 34 al que cabalga por los cielos, los cielos primitivos: ved que eleva su voz, su voz potente. 35 Reconoced fuerza al Señor: sobre Israel está su orgullo y en las nubes su potencia. |
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