La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Proverbios 10:1 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Proverbios de Salomón. El hijo sabio regocija a su padre, el hijo necio entristece a su madre.

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, Pero el hijo necio es tristeza de su madre.

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Los proverbios de Salomón: Un hijo sabio trae alegría a su padre; un hijo necio trae dolor a su madre.

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

Proverbios de Salomón. Un hijo sabio es la alegría de su padre; un hijo insensato es la amargura de su madre.

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

Proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, Pero el hijo necio es tristeza de su madre.°

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre; pero el hijo necio es tristeza de su madre.

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Qué dicha es tener un hijo sabio; qué triste es tener un hijo tonto.

Ver Capítulo
Otras versiones



Proverbios 10:1
16 Referencias Cruzadas  

Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel,


El hijo sabio ama la instrucción, el insolente no tolera reprensiones.


El hijo sabio regocija a su padre, el necio desprecia a su madre.


Engendrar un necio va en propio perjuicio, no tiene alegría el padre del fatuo.


Hijo necio es dolor para su padre y amargura para aquella que lo dio a luz.


El hijo necio es ruina para su padre; querellas de mujer son gotera continua.


También éstos son proverbios de Salomón, que copiaron los hombres de Ezequías, rey de Judá.


Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón; así podré responder a quien me ultraje.


La vara y el castigo dan sabiduría: el hijo consentido avergüenza a su madre.


Corrige a tu hijo: él será tu descanso y hará las delicias de tu alma.


Quien ama la sabiduría alegra a su padre, quien anda entre cortesanas disipa su hacienda.


Además de ser sabio, Qohélet enseñó la ciencia al pueblo: oyó, meditó y propuso muchos proverbios.


¿Quién sabe si será sabio o necio? Lo cierto es que será dueño de todo mi trabajo, al que dediqué las fatigas y los desvelos de mi vida. También eso es vanidad.