A la vuelta del año, el rey Nabucodonosor mandó que lo llevaran a Babilonia, juntamente con objetos preciosos del templo de Yahveh, y nombró rey de Judá y Jerusalén a Sedecías, hermano de su padre.
Nahúm 2:9 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Nínive es como un estanque; sus aguas se escapan. ¡Deteneos! ¡Deteneos! Pero nadie se vuelve. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Saquead plata, saquead oro; no hay fin de las riquezas y suntuosidad de toda clase de efectos codiciables. Biblia Nueva Traducción Viviente ¡Roben la plata! ¡Saqueen el oro! Los tesoros de Nínive no tienen fin; su riqueza es incalculable. Biblia Católica (Latinoamericana) Nínive parece un estanque de aguas;
pero de aguas que se van,
todos huyen. Nadie vuelve
cuando se le grita: 'Detente. La Biblia Textual 3a Edicion ¡Saquead la plata y el oro! Hay riquezas sin fin, Toda clase de objetos preciosos. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Saquead la plata, saquead el oro; no hay fin de las riquezas y suntuosidad de todos los objetos preciosos. Biblia Traducción en Lenguaje Actual 9 (10) Los soldados enemigos gritan: «Tomemos el oro y la plata; ¡son tantas las riquezas de Asiria que parecen no tener fin!» |
A la vuelta del año, el rey Nabucodonosor mandó que lo llevaran a Babilonia, juntamente con objetos preciosos del templo de Yahveh, y nombró rey de Judá y Jerusalén a Sedecías, hermano de su padre.
¡Ay de ti, devastador, que no has sido devastado, traidor a quien no han traicionado! Cuando termines tú de devastar, serás devastado; cuando acabes tú de traicionar, te habrán traicionado.
Se amontona el botín como montón de saltamontes; como se lanzan las langostas, se lanzan sobre él.
Ululad, pastores, y gritad; revolcaos, mayorales del rebaño, porque han llegado los días de vuestro degüello y de vuestra dispersión: caeréis como objeto precioso.
Pero ¿qué veo? Están consternados, vuelven la espalda; sus guerreros, batidos, emprenden la huida sin mirar atrás. ¡Pavor por doquier! -oráculo de Yahveh-.
Es que viene sobre ella, sobre Babel, el devastador; sus guerreros son cazados, sus arcos se han roto. Yahveh es un Dios de represalias que sabe desquitarse.
Saquearán tus riquezas, robarán tus mercancías, derribarán tus murallas, demolerán tus palacios; y tus piedras, tu maderamen y tu escombro, al fondo del mar arrojarán.
Incluso sus dioses, sus estatuas fundidas, y sus vasos preciosos de plata y de oro, se los llevará como botín a Egipto. Durante algunos años cesará de oponerse al rey del norte.
Tus guardianes son como saltamontes, tus escribas como nube de insectos que se posan en los paredones en días de frío. Sale el sol y se escapan y nadie sabe adónde.
cargamento de oro y plata, de piedras preciosas y de perlas, de lino y de púrpura, de seda y de escarlata; toda clase de madera aromática y todo género de objetos de marfil; todo género de objetos de madera preciosa y de bronce, de hierro y de mármol;
y diciendo: '¡Ay, ay de la gran ciudad, la que se vestía de lujo, púrpura y escarlata, la que se adornaba con oro y piedras preciosas y perlas!