Pero salió Asá contra él, y se dispusieron en orden de batalla en el valle de Sefatá, cerca de Maresá.
Jueces 10:9 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Los amonitas atravesaron el Jordán para llevar también la guerra a Judá, a Benjamín y a la casa de Efraín, de modo que Israel se encontró en grande aprieto. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y los hijos de Amón pasaron el Jordán para hacer también guerra contra Judá y contra Benjamín y la casa de Efraín, y fue afligido Israel en gran manera. Biblia Nueva Traducción Viviente Los amonitas también cruzaron al lado occidental del Jordán y atacaron a Judá, a Benjamín y a Efraín. Los israelitas estaban muy angustiados. Biblia Católica (Latinoamericana) Los amonitas atravesaron incluso el Jordán para atacar a Judá, Benjamín y la casa de Efraín: Israel se hallaba en una situación muy grave. La Biblia Textual 3a Edicion Así pues, los hijos de Amón cruzaron el Jordán para combatir también contra Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín; y esto angustió a Israel en gran manera. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y los hijos de Amón pasaron el Jordán para hacer también guerra contra Judá y contra Benjamín y la casa de Efraín; e Israel fue en gran manera afligido. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Los amonitas cruzaron el Jordán para atacar también a las tribus de Judá, Benjamín y Efraín, y los israelitas se vieron en graves problemas. |
Pero salió Asá contra él, y se dispusieron en orden de batalla en el valle de Sefatá, cerca de Maresá.
En ese tiempo no habrá paz para nadie, porque grandes tribulaciones pesarán sobre todos los habitantes de los diversos países.
Entre esas naciones no tendrás sosiego ni hallarás lugar donde posar la planta de tu pie. Allí te dará Yahveh un corazón trémulo, ojos desalentados y congoja de espíritu.
Clamaron entonces los israelitas a Yahveh, diciendo: 'Hemos pecado contra ti, porque hemos abandonado a nuestro Dios y hemos servido a los baales'.
que oprimieron y vejaron a los israelitas, a partir de aquel año, a lo largo de dieciocho años, sobre todo a los israelitas que habitaban al otro lado del Jordán, en el territorio amorreo donde está Galaad.
En todas sus campañas, la mano de Yahveh les era adversa, según se lo había anunciado Yahveh y se lo había jurado. Estaban, pues, en gran aprieto.
Como la mano de Madián pesaba demasiado duramente sobre Israel, los israelitas, por librarse de ella, tuvieron que refugiarse en las hendiduras de los montes, en cuevas y lugares de difícil acceso.
Cuando los israelitas se vieron en peligro, pues estaban cercados, se escondieron en las cuevas y en la maleza, en las rocas, en las fosas y en las cisternas.
Samuel dijo a Saúl: '¿Por qué me has turbado evocándome?'. Respondió Saúl: 'Me siento en gran angustia: los filisteos me han declarado la guerra, y Dios se ha retirado de mí, pues ya no me da respuesta ni por los profetas ni en sueños. Por eso te he invocado, para que me des a conocer lo que debo hacer'.