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Joel 2:26 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Comeréis cuanto queráis, hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Yahveh, vuestro Dios, que hizo en favor vuestro maravillas. Nunca más será mi pueblo abochornado.

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Biblia Reina Valera 1960

Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Volverán a tener toda la comida que deseen y alabarán al Señor su Dios, que hace esos milagros para ustedes. Nunca más mi pueblo será avergonzado.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Comerán y se saciarán, alabarán el Nombre de su Dios, que ha obrado con ustedes de modo maravilloso, mi pueblo no será ya jamás confundido,

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La Biblia Textual 3a Edicion

Comeréis en abundancia y os saciaréis, Y alabaréis el nombre de YHVH vuestro Dios, Que hizo prodigios por vosotros, Y mi pueblo nunca más será avergonzado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y mi pueblo nunca más será avergonzado.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Tendremos mucha comida, y alabaremos a nuestro Dios por todas las grandes maravillas que ha hecho en favor nuestro». Dios le dijo al profeta: «Yo soy el Dios de los israelitas. Yo vivo en medio de mi pueblo. Ellos me reconocerán como su único Dios, pues no hay otro como yo. ¡Y no volverán a ser humillados!

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Otras versiones



Joel 2:26
41 Referencias Cruzadas  

Acepta, te ruego, los presentes que te he traído, pues Dios me ha favorecido y tengo de todo'. Y tanto le insistió que se lo aceptó.


Dueños se hicieron de ciudades fortificadas y de una tierra fértil; ocuparon casas llenas de toda suerte de bienes, cisternas ya excavadas, viñedos y olivares, multitud de árboles frutales. Comieron, se saciaron, engordaron, disfrutaron las delicias de tu inmensa bondad.


él satura de bienes tu existencia, y tú te rejuveneces como el águila.


Alma mía, retorna a tu reposo, que el Señor cumple contigo.


Cuanto a mí, yo confío en tus bondades, mi corazón en tu liberación se regocija. Al Señor quiero cantar: él es mi recompensa.


De ti parten mis alabanzas en la gran asamblea, ante los que te temen cumpliré yo mis promesas.


En los tiempos infaustos no tendrá que avergonzarse, y en el día del hambre podrá gozar de hartura.


Que se alegren y canten las naciones, pues tú riges los pueblos rectamente y guías las naciones en la tierra. Selah


Bendito sea el Señor, Dios de Israel, único hacedor de maravillas:


El justo come hasta saciar su apetito, el vientre de los malvados conoce el hambre.


Yo vengo a mi jardín, hermana, esposa mía, a coger de mi mirra y de mi bálsamo, a comer de mi panal y de mi miel, a beber de mi vino y de mi leche. Comed, amigos, y bebed, y embriagaos de amores.


Yahveh, tú eres mi Dios; yo te ensalzo y alabo tu nombre, porque has realizado planes admirables desde antiguo con fiel fidelidad;


Por eso, así dice Yahveh, Dios de la casa de Jacob, que rescató a Abrahán: 'No se avergonzará más Jacob ni palidecerá más su rostro,


Israel es salvado por Yahveh con salvación eterna. No seréis avergonzados ni abochornados por los siglos de los siglos.


Reyes serán tus ayos y sus princesas tus nodrizas; rostro en tierra te adorarán y lamerán el polvo de tus pies, para que sepas que yo soy Yahveh y que no se avergüenzan quienes confían en mí'.


No temas, que no quedarás avergonzada, no te abochornes, que no quedarás confundida, pues olvidarás la vergüenza de tu soltería y no recordarás la afrenta de tu viudedad.


¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y vuestra ganancia en lo que no sacia? Escuchadme bien y comeréis lo bueno, se deleitará vuestro paladar en manjares sustanciosos.


La tierra dará su fruto, y vosotros comeréis hasta saciaros y habitaréis seguros en ella.


Cuando yo os retire el sustento del pan, diez mujeres cocerán vuestro pan en un solo horno. Os lo darán tan tasado que lo comeréis y seguirés teniendo hambre.


La trilla durará hasta la vendimia y la vendimia se prolongará hasta la sementera; comeréis vuestro pan hasta saciaros y habitaréis seguros en vuestro país.


Comerás, sí, pero no te saciarás, y tu impureza quedará dentro de ti. Pondrás tus bienes aparte, pero no los salvarás, y lo que salves, lo entregaré a la espada.


Aquel día, ya no tendrás que avergonzarte de tantas rebeldías cometidas contra mí, porque yo quitaré de en medio de ti a tus vanidosos fanfarrones, y no volverás ya a engreírte por mi santo monte.


Yahveh Sebaot los protegerá: pisotearán las piedras de la honda, beberán sangre como vino y rebosarán como copa de libación, como los cuernos del altar.


¡Ah! ¡Cuánta es su belleza y su hermosura! El trigo hará crecer a los jóvenes y el vino a las doncellas.


Por eso dice la Escritura: Ninguno de los que creen en él quedará defraudado.


y la esperanza no decepciona, porque se ha derramado en nuestros corazones el amor de Dios por medio del Espíritu Santo que nos ha sido dado.


según está escrito: He aquí que pongo en Sión una piedra de tropiezo y una roca contra la cual uno se da; pero quien tiene fe en él no quedará defraudado.


daré hierba en tu campo para tus ganados; y tú podrás comer hasta saciarte.


Y os regocijaréis delante de Yahveh, vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que está dentro de vuestras ciudades, ya que él no ha recibido parte ni heredad con vosotros.


Sólo ante Yahveh, tu Dios, en el lugar que Yahveh, tu Dios, haya elegido, allí lo comerás tú y tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva y el levita que more dentro de tus ciudades; y te regocijarás delante de Yahveh, tu Dios, por todo lo que has conseguido en tus empresas.


Allí comeréis en presencia de Yahveh, vuestro Dios, y os regocijaréis, vosotros y vuestras familias, por todo lo que vuestras manos han ganado y lo que te haya aportado la bendición de Dios.


Comerás hasta saciarte, y bendecirás a Yahveh, tu Dios, por la buena tierra que te dio.


A los ricos de este mundo, recomiéndales que no sean altivos, ni pongan su esperanza en cosa tan insegura como la riqueza, sino en Dios, que nos provee de todo espléndidamente para nuestra satisfacción;


Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que, cuando se manifieste, tengamos plena confianza y en su parusía no nos veamos avergonzados, lejos de él.