Tenía el hijo de Saúl dos jefes de guerrillas. Uno se llamaba Baaná y el otro Recab, hijos de Rimón de Beerot, benjaminitas, pues Beerot se consideraba también como de Benjamín.
Jeremías 35:16 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Mientras los hijos de Jonadab, hijo de Recab, han cumplido la orden que su antepasado les había impuesto, este pueblo no me ha escuchado a mí. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Ciertamente los hijos de Jonadab hijo de Recab tuvieron por firme el mandamiento que les dio su padre; pero este pueblo no me ha obedecido. Biblia Nueva Traducción Viviente Los descendientes de Jonadab, hijo de Recab, han obedecido a su antepasado en todo, pero ustedes rehusaron escucharme”. Biblia Católica (Latinoamericana) ¡Mientras que los hijos de Jonadab, hijo de Recab, cumplieron la orden que les dejó su padre, este pueblo, en cambio, ni siquiera se ha parado a escucharme! La Biblia Textual 3a Edicion Por cuanto los hijos de Jonadab ben Recab tuvieron por firme el mandamiento que les dio su padre, en tanto que este pueblo no me obedece a mí, Biblia Reina Valera Gómez (2023) Ciertamente los hijos de Jonadab, hijo de Recab, tuvieron por firme el mandamiento que les dio su padre; mas este pueblo no me ha obedecido. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Los descendientes de Jonadab siempre han obedecido la orden de su antepasado; en cambio, ustedes nunca han sido obedientes. |
Tenía el hijo de Saúl dos jefes de guerrillas. Uno se llamaba Baaná y el otro Recab, hijos de Rimón de Beerot, benjaminitas, pues Beerot se consideraba también como de Benjamín.
Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo; Israel no conoce, mi pueblo no entiende.
Se han cumplido las palabras de Jonadab, hijo de Recab, que prohibió a sus hijos beber vino, y no lo han bebido hasta hoy; pues obedecieron el mandato de su antepasado. Pero a mí, que os he hablado a su tiempo y sin cesar, no me habéis escuchado
Así dice Yahveh Sebaot, Dios de Israel: enmendad vuestra conducta y vuestras obras, y os dejaré habitar en este lugar.
El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Y si yo soy señor, ¿dónde está mi temor? Yahveh Sebaot os habla, sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Vosotros decís: '¿En qué menospreciamos tu nombre?'.