A los de Jeroboán que mueran en la ciudad se los comerán los perros, y a los que mueran en el campo se los comerán las aves del cielo. Es Yahveh quien ha hablado.
Jeremías 34:20 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 los entregaré en mano de sus enemigos y en mano de quienes atentan contra su vida; y sus cadáveres serán pasto de las aves del cielo y de las bestias de la tierra. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 los entregaré en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su vida; y sus cuerpos muertos serán comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra. Biblia Nueva Traducción Viviente Los entregaré en manos de sus enemigos y ellos los matarán. Sus cuerpos serán alimento para los buitres y para los animales salvajes. Biblia Católica (Latinoamericana) Los entregaré a sus enemigos, y sus cadáveres serán pasto de las aves y de las fieras. La Biblia Textual 3a Edicion Sí, a éstos los entregaré en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su vida. Sus cuerpos muertos serán comida de las aves de los cielos y de las bestias de la tierra. Biblia Reina Valera Gómez (2023) los entregaré en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su vida; y sus cuerpos muertos serán para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra. Biblia Traducción en Lenguaje Actual A todos los entregaré en manos de sus enemigos, para que los maten. ¡Sus cadáveres servirán de alimento a los buitres y a las fieras salvajes! |
A los de Jeroboán que mueran en la ciudad se los comerán los perros, y a los que mueran en el campo se los comerán las aves del cielo. Es Yahveh quien ha hablado.
A los de Basá que mueran en la ciudad se los comerán los perros, y a los que mueran en el campo se los comerán las aves del cielo'.
Han echado los restos de tus siervos como pasto a las aves de los cielos, la carne de tus fieles a las bestias del campo.
Por eso, así dice Yahveh sobre las gentes de Anatot que atentan contra tu vida, diciendo: 'No profetices en nombre de Yahveh, y así no morirás a mano nuestra'.
¿Es una hiena mi heredad para mí, que en torno suyo se congregan las aves de rapiña? Id, juntad todas las fieras del campo, traedlas al banquete.
morirán de enfermedades angustiosas, no serán llorados ni enterrados, sino que servirán de estiércol sobre la superficie de la tierra. Perecerán a espada y de hambre y sus cadáveres serán pasto de las aves del cielo y de las fieras de la tierra'.
Pues voy a frustrar el plan de Judá y de Jerusalén en este lugar, haciéndolos caer a espada ante sus enemigos y a mano de quienes atentan contra su vida y dando sus cadáveres como pasto a las aves del cielo y a las fieras de la tierra.
Después de esto -oráculo de Yahveh-, entregaré a Sedecías, rey de Judá, a sus servidores y a la gente que en esta ciudad haya sobrevivido a la peste, a la espada y al hambre, en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en mano de sus enemigos y en mano de quienes atentan contra su vida. Él los pasará a filo de espada, sin compadecerse de ellos, sin apiadarse, sin tener misericordia'.
Te entregaré en mano de quienes atentan contra tu vida y en mano de aquellos a quienes temes, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia y en mano de los caldeos.
Entonces el rey Sedecías hizo en secreto a Jeremías este juramento: '¡Por vida de Yahveh y por la vida que nos dio, que no te haré matar ni te entregaré en mano de esos hombres que atentan contra tu vida!'.
El rey de Babilonia degolló a los hijos de Sedecías en Riblá ante sus propios ojos. El rey de Babilonia degolló también a todos los nobles de Judá.
Y tú, la devastada, ¿qué haces, que te vistes de púrpura que te adornas con adornos de oro, que te pintas ojos rasgados? En vano te acicalas: los amantes te desprecian es tu vida lo que buscan.
así dice Yahveh: 'Mirad: voy a entregar al Faraón Jofrá, rey de Egipto, en mano de sus enemigos y en mano de quienes atentan contra su vida, como entregué a Sedecías, rey de Judá, en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, enemigo suyo, que atentaba contra su vida''.
Haré que Elam se aterre ante sus enemigos y ante quienes atentan contra su vida. Traeré una desgracia sobre ellos: mi ira furibunda -oráculo de Yahveh-; y enviaré tras ellos la espada hasta que acabe con ellos.
El cadáver de este pueblo servirá de alimento a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, sin que nadie las espante.
'Porque así dice el Señor Yahveh: mira: yo voy a entregarte en manos de aquellos que has dejado de amar, en manos de quienes tú misma te has hastiado.
Te echaré al desierto a ti y a todos los peces de tus Nilos; en pleno campo caerás, no serás recogido ni enterrado; a las fieras del campo y a las aves del cielo te echaré como pasto.
Te dejaré sobre la tierra, te arrojaré en pleno campo, anidarán en ti todas las aves del cielo, haré que de ti se sacien todas las bestias de la tierra.
Tu cadáver será pasto de todas las aves del cielo y de todas las bestias de la tierra, y no habrá nadie que las espante.
Y añadió el filisteo a David: 'Acércate, que voy a entregar tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo'.
Hoy te entregará Yahveh en mis manos. Yo te mataré y te cortaré la cabeza, y hoy mismo entregaré tu cadáver y los del ejército de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y sabrá toda la tierra que hay Dios en Israel.