Hechos 12:7 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 En esto se presentó un ángel del Señor y una luz resplandeció en la celda. Tocó a Pedro en el costado, lo despertó y le dijo: 'Levántate en seguida'. Y se le desprendieron las cadenas de las manos. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Biblia Nueva Traducción Viviente De repente, una luz intensa iluminó la celda y un ángel del Señor se puso frente a Pedro. El ángel lo golpeó en el costado para despertarlo y le dijo: «¡Rápido! ¡Levántate!». Y las cadenas cayeron de sus muñecas. Biblia Católica (Latinoamericana) De repente la celda se llenó de luz: ¡estaba el ángel del Señor! El ángel tocó a Pedro en el costado y lo despertó diciéndole: '¡Levántate en seguida!' Y se le cayeron las cadenas de las manos. La Biblia Textual 3a Edicion Y he aquí, una luz resplandeció en la celda y apareció un ángel del Señor, el cual, golpeando el costado de Pedro, lo despertó, diciendo: ¡Levántate pronto! Y las cadenas se le cayeron de las manos. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y he aquí, el ángel del Señor vino, y una luz resplandeció en la cárcel; y golpeando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Biblia Traducción en Lenguaje Actual De repente, un ángel de Dios se le apareció, y una luz brilló en la cárcel. El ángel tocó a Pedro para despertarlo, y le dijo: «Levántate, date prisa.» En ese momento las cadenas se cayeron de las manos de Pedro, |
Luego se tendió y se quedó dormido debajo de la retama. Pero he aquí que un ángel le tocó y le dijo: '¡Levántate y come!'.
El ángel de Yahveh volvió por segunda vez, le tocó y le dijo: '¡Levántate y come, porque te queda mucho camino!'.
Ah Señor, que soy tu siervo, soy tu siervo, nacido de tu esclava, al que tú has desatado las cadenas.
el que cumple su promesa por los siglos, el que hace justicia al oprimido y da pan al hambriento. El Señor es el que libra al prisionero,
Zain. Cuando el pobre lo invoca, él escucha y lo libra de todos sus aprietos.
Para el huérfano un padre, para la viuda un vengador, tal es el Señor en su morada santa.
Y ésta será para ti la señal: este año se comerá lo que retoñe y el año que viene lo que brote por sí solo. Pero al tercer año sembrad y segad, plantad viñas y comed sus frutos.
¡Levántate, resplandece, que viene ya tu luz y la gloria de Yahveh se alza sobre ti!
Palabra que le fue dirigida a Jeremías de parte de Yahveh después que Nebuzardán, jefe de la escolta, lo hubo enviado libre desde Ramá, donde lo había tomado cuando él estaba aherrojado con cadenas entre todos los desterrados de Jerusalén y de Judá que iban a ser deportados a Babilonia.
y vi la gloria del Dios de Israel que venía de oriente. Su estruendo era como el ruido de aguas caudalosas, y la tierra resplandecía de su gloria.
Justas han sido tus sentencias cuando actuaste contra nosotros y contra Jerusalén, la ciudad santa de nuestros padres. Según verdad y justicia actuaste a causa de nuestros pecados.
Soportaré la ira de Yahveh, pues pequé contra Él, hasta que juzgue mi causa y falle mi juicio. Luego me sacará a la luz y veré su justicia.
la luna se queda en su morada: huyen al resplandor de tus flechas, al deslumbrante fulgor de tu lanza.
Su fulgor es como la luz; salen rayos de sus manos; allí está oculto su poder.
Después de partir ellos, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: 'Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y quédate allí hasta que yo te avise. Porque Herodes se pondrá a buscar al niño para matarlo'.
Se les presentó un ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió en claridad. Ellos sintieron un gran temor.
Mientras ellas estaban desconcertadas por esto, se les presentaron de pronto dos hombres con vestiduras deslumbrantes.
Díjole Cornelio: 'Hace cuatro días a esta misma hora me encontraba haciendo la oración de nona en mi casa, cuando un hombre, con radiantes vestidos, se puso delante de mí
Pero en aquel mismo instante lo hirió un ángel del Señor, por no haber dado gloria a Dios; y, comido de gusanos, expiró.
Cuando Herodes se disponía a hacerlo comparecer, aquella misma noche, estaba Pedro durmiendo en medio de dos soldados, sujeto con dos cadenas; y guardias ante la puerta custodiaban la cárcel.
El ángel le dijo: 'Ponte el cinturón y átate las sandalias'. Él lo hizo así. Añadió el ángel: 'Cúbrete con el manto y sígueme'.
De repente sobrevino un gran terremoto que hizo temblar los cimientos de la cárcel. Al instante se abrieron todas las puertas y a todos se les soltaron los grilletes.
Pero Dios lo resucitó rompiendo las ataduras de la muerte, pues no era posible que la muerte lo retuviera en su poder.
Pero, durante la noche, un ángel del Señor abrió las puertas de la cárcel, los sacó y les dijo:
Sucedió que, mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, de repente lo envolvió una luz del cielo;
Por eso se dice: 'Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y brillará sobre ti Cristo'.
¿Y qué son todos los ángeles, sino espíritus al servicio de Dios, enviados para servir a los que van a heredar la salvación?
Después vi otro ángel que bajaba del cielo; tenía gran poder y su gloria iluminó la tierra.