La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Génesis 34:24 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Todos los que salían por la puerta de la ciudad escucharon a Jamor y a su hijo Siquén. Y fueron circuncidados todos los varones, todos los que salían por la puerta de la ciudad.

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y obedecieron a Hamor y a Siquem su hijo todos los que salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron a todo varón, a cuantos salían por la puerta de su ciudad.

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Todos los hombres del consejo estuvieron de acuerdo con Hamor y Siquem, y todos los varones de la ciudad fueron circuncidados.

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

Todos los que salían por la puerta de la ciudad se dejaron convencer por Hamor y su hijo Siquem, y todos los varones de la ciudad se hicieron circuncidar.

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

Y todos los que salían a la puerta de su ciudad obedecieron a Hamor y a su hijo Siquem, y fue circuncidado todo varón, cuantos salían a la puerta de su ciudad.

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y obedecieron a Hamor y a Siquem, su hijo, todos los que salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron a todo varón, a cuantos salían por la puerta de su ciudad.

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Las autoridades estuvieron de acuerdo con Jamor y con Siquem, y todos los varones se circuncidaron.

Ver Capítulo
Otras versiones



Génesis 34:24
8 Referencias Cruzadas  

Tomó Abrahán a Ismael, su hijo, y a todos los nacidos en su casa, y a los que había comprado con su dinero, a todos los varones de la casa de Abrahán, y les circuncidó la carne del prepucio aquel mismo día, como se lo había ordenado Dios.


Efrón estaba sentado entre los hijos de Het. Respondió Efrón, el hitita, a Abrahán, de modo que los hijos de Het y todos los que entraban por la puerta de su ciudad, lo oyeron, diciéndole:


pasaron a ser propiedad de Abrahán, a la vista de los hijos de Het y de cuantos entraban por la puerta de la ciudad.


Sus ganados, sus bienes y todas sus bestias, ¿no será todo nuestro? Accedamos a sus deseos, y que habiten con nosotros'.


No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas y luego se revuelvan y os despedacen a mordiscos.


La circuncisión no es nada y nada es tampoco la no circuncisión; lo que vale es el cumplimiento de los mandamientos de Dios.