La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Génesis 27:38 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Dijo Esaú a su padre: '¿No tienes más que una bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío'.

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró.

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

—¿Pero acaso tienes una sola bendición? Oh padre mío, ¡bendíceme también a mí! —le rogó Esaú. Entonces Esaú perdió el control y se echó a llorar.

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

Esaú insistió: '¿Acaso no tienes más bendición que ésta? Padre, bendíceme a mí también. Y Esaú se puso a llorar.

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

Y dijo Esaú a su padre: Padre mío, ¿no tienes ni una sola bendición? ¡Bendíceme también a mí padre mío! Y Esaú alzó su voz y lloró.°

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró.

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Esaú se echó a llorar, y lanzando fuertes gritos insistió: —Padre mío, ¡bendíceme también a mí! ¿Acaso tienes una sola bendición?

Ver Capítulo
Otras versiones



Génesis 27:38
8 Referencias Cruzadas  

Al oír Esaú las palabras de su padre, lanzó un alarido muy fuerte y amargo, y le dijo: '¡Bendíceme también a mí, padre mío!'.


Dijo Esaú: 'Con razón se le llama Jacob, pues es ésta la segunda vez que me suplanta: me quitó la primogenitura y ahora me ha arrebatado la bendición'. Y añadió: '¿No tienes reservada una bendición para mí?'.


Éstas son las tribus de Israel: doce en total. Y esto fue lo que les dijo su padre, cuando bendijo a cada una con una bendición especial.


mirad: mis siervos exultarán con alegre corazón, y vosotros gritaréis con corazón dolorido, y con ánimo quebrantado ulularéis.


Pues bien sabéis que después, cuando se empeñó en heredar la bendición, fue rechazado, ya que, por más que la solicitó a lágrima viva, no logró un cambio de parecer.


Llegaron los mensajeros a Guibeá de Saúl y transmitieron la propuesta a oídos del pueblo, que a voz en grito empezó a llorar.