Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Génesis 27:38 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

38 Esaú se echó a llorar, y lanzando fuertes gritos insistió: —Padre mío, ¡bendíceme también a mí! ¿Acaso tienes una sola bendición?

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

38 Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

38 —¿Pero acaso tienes una sola bendición? Oh padre mío, ¡bendíceme también a mí! —le rogó Esaú. Entonces Esaú perdió el control y se echó a llorar.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

38 Esaú insistió: '¿Acaso no tienes más bendición que ésta? Padre, bendíceme a mí también. Y Esaú se puso a llorar.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

38 Y dijo Esaú a su padre: Padre mío, ¿no tienes ni una sola bendición? ¡Bendíceme también a mí padre mío! Y Esaú alzó su voz y lloró.°

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

38 Dijo Esaú a su padre: '¿No tienes más que una bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío'.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

38 Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró.

Ver Capítulo Copiar




Génesis 27:38
8 Referencias Cruzadas  

Al oír Esaú las palabras de su padre, lloró a gritos, y con gran amargura le dijo a Isaac: —¡Padre mío, bendíceme también a mí!


Esaú dijo: —¡Con razón se llama Jacob, pues es un tramposo! ¡Ya van dos veces que me engaña! No solo me ha quitado mis derechos de hijo mayor, sino que ahora me ha dejado sin mi bendición. ¿No puedes bendecirme a mí también?


Así bendijo Jacob a sus doce hijos. A cada una de las doce tribus de Israel le dio la bendición más apropiada.


Ellos cantarán con el corazón alegre, mientras que ustedes gritarán y llorarán con el corazón hecho pedazos.


y cuando quiso que su padre le reconociera esos derechos, él no se los reconoció. Esaú lloró mucho, pero ya no había nada que hacer.


Cuando los mensajeros dieron la mala noticia en Guibeá, que era donde vivía Saúl, toda la gente comenzó a llorar a gritos.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos