Al día siguiente dijo la mayor a la pequeña: 'Anoche me acosté yo con mi padre; démosle de beber vino también esta noche, acércate y acuéstate con él, y obtendremos posteridad por nuestro padre'.
Génesis 19:35 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Dieron de beber vino a su padre también aquella noche, y la pequeña fue y se acostó con él; pero él no la sintió ni cuando ella se acostó, ni cuando se levantó. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor, y durmió con él; pero él no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó. Biblia Nueva Traducción Viviente Así que aquella noche ellas volvieron a emborracharlo con vino, y la hija menor entró y tuvo relaciones sexuales con él. Igual que antes, él no se dio cuenta cuando ella se acostó ni cuando se levantó. Biblia Católica (Latinoamericana) Le hicieron beber y lo embriagaron de nuevo aquella noche, y la hija menor se acostó con él. El padre no se dio cuenta de nada, ni cuando ella se acostó ni cuando se levantó. La Biblia Textual 3a Edicion Y también hicieron beber vino a su padre aquella noche, y se levantó la más joven y se acostó con él, sin embargo él no supo cuándo ella se acostó, ni cuándo se levantó. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche; y se levantó la menor, y se acostó con él; y él no se dio cuenta cuando se acostó ella, ni cuando se levantó. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Esa noche, después de emborracharlo, la hija menor fue y se acostó con él. Pero Lot no se dio cuenta cuando ella se acostó, ni tampoco cuando se levantó. |
Al día siguiente dijo la mayor a la pequeña: 'Anoche me acosté yo con mi padre; démosle de beber vino también esta noche, acércate y acuéstate con él, y obtendremos posteridad por nuestro padre'.
Cuando miro los cielos hechura de tus manos, la luna y las estrellas que tú has establecido
pues siete veces cae el justo y se levanta, mientras los malvados sucumben a la miseria.
Y descubro que más amarga que la muerte es la mujer, porque es una trampa; su corazón, una red; sus brazos, cadenas. El que es grato a Dios logra escapar; pero el pecador queda prisionero de ella.
Tened cuidado de vosotros mismos, no sea que vuestro corazón se embote por la crápula, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, y caiga de improviso sobre vosotros aquel día