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Eclesiastés 4:4 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

He visto que todo esfuerzo y todo triunfo en el trabajo provoca la envidia del hombre contra su prójimo. También eso es vanidad y atrapar viento.

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Biblia Reina Valera 1960

He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Luego observé que a la mayoría de la gente le interesa alcanzar el éxito porque envidia a sus vecinos; pero eso tampoco tiene sentido, es como perseguir el viento.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Si miro todo el trabajo que los hombres se dan, toda la carrera tras el éxito, eso no es más que envidia del uno para el otro. ¡Todo eso es insensato, se corre tras el viento!

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La Biblia Textual 3a Edicion

He visto asimismo que todo trabajo y toda obra excelente despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y correr tras el viento.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

También he visto que todo trabajo y toda excelencia de obra despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

También vi que todos trabajan y buscan progresar solo para tener más que los otros. Pero tampoco esto tiene sentido, porque es como querer atrapar el viento.

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Otras versiones



Eclesiastés 4:4
19 Referencias Cruzadas  

Poseía rebaños de ganado menor y mayor y numerosa servidumbre y los filisteos empezaron a tenerle envidia,


Oyó Jacob que los hijos de Labán decían: 'Jacob se ha apoderado de todo lo que era de nuestro padre, y con lo de nuestro padre ha hecho él toda esa fortuna'.


Cruel es el furor, hirviente la cólera, pero ¿quién resistirá a los celos?


He examinado cuanto se hace bajo el sol, y veo que todo es vanidad y esfuerzo inútil.


Y me dediqué a investigar la sabiduría y la ciencia, la locura y la necedad; pero también eso es cazar viento,


pues sucede que quien trabajó con sensatez, ingenio y fortuna, debe dejar su hacienda a quien nada hizo por ella. También eso es vanidad y grave miseria.


A quien es grato a sus ojos, Dios le da sabiduría, ciencia y alegría; mas al pecador le impone la tarea de reunir y acumular, para dejarlo luego a quien Dios quiere. También eso es vanidad y esfuerzo inútil.


No tenía fin la muchedumbre a cuya cabeza él figuraba. Pero no se alegrarán lo mismo los que vengan después. También eso es vanidad y atrapar viento.


Donde hay muchas palabras hay mucha vanidad; y el hombre, ¿qué gana con ello?


Más vale ser realista que perderse en cavilaciones. También eso es vanidad y atrapar viento.


Pues bien sabía él que se lo habían entregado por envidia.


Los patriarcas, envidiosos de José, lo vendieron a Egipto; pero Dios estaba con él


¿O creéis que dice en vano la Escritura: 'A la envidia tiende el espíritu que Dios puso en nosotros?'.


No como Caín, que era del Maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.