No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y resultes mentiroso.
Apocalipsis 22:18 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Yo declaro a todo el que escucha las palabras de la profecía de este libro: 'Si alguno les añade algo, Dios le añadirá a él las plagas que están escritas en este libro. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Biblia Nueva Traducción Viviente Yo declaro solemnemente a todos los que oyen las palabras de la profecía escritas en este libro: si alguien agrega algo a lo que está escrito aquí, Dios le agregará a esa persona las plagas que se describen en este libro. Biblia Católica (Latinoamericana) Yo, por mi parte, advierto a todo el que escuche las palabras proféticas de este libro: 'Si alguno se atreve a añadir algo, Dios echará sobre él todas las plagas descritas en este libro. La Biblia Textual 3a Edicion Yo testifico a todo el que oye las palabras de la profecía de este rollo: Si alguno añade a ellas, Dios le añadirá las plagas escritas en este rollo; Biblia Reina Valera Gómez (2023) Porque yo testifico a cualquiera que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios añadirá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Biblia Traducción en Lenguaje Actual A todos los que escuchen el mensaje de esta profecía, les advierto esto: si alguien le añade algo a este libro, Dios lo castigará con todas las plagas terribles que están descritas en el libro. |
No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y resultes mentiroso.
Si con todo esto aún no me escucháis, seguiré castigándoos siete veces más por vuestros pecados.
yo me opondré a vosotros con furor, y os castigaré yo mismo otras siete veces por vuestros pecados.
Tropezarán los unos con los otros, como si huyeran de la espada, aunque nadie los persiga, y no podréis resistir a vuestros enemigos.
Pero él les replicó: 'Toda planta que mi Padre celestial no ha plantado será arrancada de raíz.
Esto es, por tanto, lo que os digo y os conjuro en el Señor: que no viváis ya como viven los gentiles, en la vacuidad de su mente,
Nada añadiréis a lo que yo os mando, ni de ello quitaréis nada, sino que guardaréis los mandamientos de Yahveh, vuestro Dios, que yo os ordeno.
y que nadie, en este asunto, ofenda o engañe a su hermano. Porque el vengador de todo esto es el Señor, como ya os lo dijimos de antemano y os lo atestiguamos.
Dichoso el que lee y los que escuchan las palabras de esta profecía y observan lo escrito en ella, pues el tiempo está cerca.
Y vi otra señal grande y maravillosa en el cielo: siete ángeles que tenían siete plagas, las últimas, porque con ellas se consumará la ira de Dios.
Salieron del santuario los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino resplandeciente y puro, ceñidos alrededor del pecho con cinturones de oro.
Cayó prisionera la bestia, y con ella el falso profeta, el que hacía a su servicio las señales con las que extravió a los que recibieron la marca de la bestia y a cuantos adoraron su imagen. Ambos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde en azufre.
El diablo que los había seducido fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde están también la bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
Y cuantos no se hallaron inscritos en el libro de la vida fueron precipitados en el lago de fuego.
Y añadió: 'No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca.
Yo, Jesús, he enviado mi ángel para que testifique estas cosas acerca de las Iglesias. Yo soy el retoño y el linaje de David, el lucero brillante de la mañana.
Y mirad que vengo pronto. Dichoso el que guarda las palabras de la profecía de este libro'.
Pero me dijo: 'No hagas eso; soy consiervo tuyo, de tus hermanos, los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro; a Dios has de adorar'.
Al ángel de la Iglesia de Laodicea escribe: 'Esto dice el Amén, el testigo fiel y veraz, el principio de la creación de Dios: