Ordenó entonces Elías: 'Prended a los profetas de Baal, que no escape ni uno'. Los prendieron y Elías los hizo bajar al torrente Quisón y allí los degolló.
2 Reyes 11:18 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Luego entró todo el pueblo en el templo de Baal y lo demolieron, hicieron añicos sus altares y sus imágenes y mataron ante el altar a Matán, sacerdote de Baal. El sacerdote Joadá montó una guardia en el templo de Yahveh. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y todo el pueblo de la tierra entró en el templo de Baal, y lo derribaron; asimismo despedazaron enteramente sus altares y sus imágenes, y mataron a Matán sacerdote de Baal delante de los altares. Y el sacerdote puso guarnición sobre la casa de Jehová. Biblia Nueva Traducción Viviente Así que toda la gente fue al templo de Baal y entre todos lo destruyeron; demolieron los altares, hicieron pedazos los ídolos y mataron a Matán, el sacerdote de Baal, frente a los altares. El sacerdote Joiada puso guardias en el templo del Señor. Biblia Católica (Latinoamericana) Todo el pueblo fue a la casa de Baal y la demolieron, rompieron los altares y las estelas; y a Matán, el sacerdote de Baal, lo mataron delante de los altares. El sacerdote puso guardias a la casa de Yavé, La Biblia Textual 3a Edicion Y todo el pueblo de la tierra fue al templo de Baal, y lo destruyeron; destrozaron completamente° sus altares y sus imágenes, y mataron a Matán, sacerdote de Baal, ante los altares. Y el sacerdote estableció la vigilancia° para la Casa de YHVH. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y todo el pueblo de la tierra entró en el templo de Baal y lo derribaron: asimismo despedazaron enteramente sus altares y sus imágenes y mataron a Matán, sacerdote de Baal, delante de los altares. Y el sacerdote puso guarnición sobre la casa de Jehová. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Después todos fueron al templo de Baal y lo derribaron, y destruyeron los altares y los ídolos. En cuanto al sacerdote de Baal, que se llamaba Matán, le cortaron la cabeza frente a los altares. Joiadá dejó una guardia vigilando el templo de Dios, |
Ordenó entonces Elías: 'Prended a los profetas de Baal, que no escape ni uno'. Los prendieron y Elías los hizo bajar al torrente Quisón y allí los degolló.
Jehú mandó pasar aviso por todo Israel, y en efecto, llegaron todos los servidores de Baal, sin que ni uno solo dejara de venir. Llegaron, pues, al templo de Baal, que se llenó de uno al otro extremo.
Cuando terminó de ofrecer los holocaustos, ordenó Jehú a la guardia y a los oficiales: '¡Entrad y matadlos! ¡Que no escape nadie!'. Y los mataron a filo de espada. La guardia y los oficiales los arrojaron fuera. Después entraron en el santuario mismo del templo de Baal,
demolieron el altar de Baal y destruyeron el templo de Baal, que convirtieron en letrinas hasta el día de hoy.
Él fue quien suprimió los lugares altos, rompió las estelas, taló los aserás y destrozó la serpiente de bronce que había fabricado Moisés, porque hasta aquellos días los israelitas quemaban incienso ante ella. La llamaban Nejustán.
Profanó también el Tófet que está en el valle de Ben Hinón, para que nadie hiciera pasar por el fuego a sus hijos o a sus hijas en honor de Móloc.
Destrozó las estelas, taló las aserás y llenó sus lugares de huesos humanos.
Inmoló sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que había allí y quemó sobre estos altares huesos humanos. Luego regresó a Jerusalén.
que subieron contra Judá, lo invadieron y se llevaron todas las riquezas que encontraron en el palacio del rey, y también a sus hijos y a sus mujeres, sin dejarle más que a Ocozías, su hijo menor.
Demolieron en su presencia los altares de los baales, hizo pedazos los obeliscos solares que había encima de ellos y las aserás; rompió las imágenes esculpidas y las fundidas, las pulverizó y las esparció sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificios.
derribó los altares, demolió las aserás, hizo pedazos los ídolos y los redujo a polvo, destrozó todos los obeliscos solares en todo el país de Israel, y después regresó a Jerusalén.
Después tomó el becerro que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta reducirlo a polvo, lo disolvió en agua y se lo hizo beber a los israelitas.
Destruiréis inexorablemente los lugares donde los pueblos que vais a expulsar han rendido culto a sus dioses: sobre las altas montañas, sobre las colinas y bajo todo árbol frondoso.
Demoleréis sus altares, romperéis sus estelas, quemaréis sus bosques sagrados, derribaréis las estatuas de sus dioses y haréis desaparecer su nombre de aquellos lugares.
sino que lo matarás sin remisión. Tu mano será la primera que se alce contra él para hacerle morir y, después, la mano de todo el pueblo.
Caminaréis en pos de Yahveh, vuestro Dios, y a él temeréis; guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz; le serviréis y os allegaréis a él.
Y ese profeta o ese visionario en sueños será condenado a muerte, por haber predicado la rebelión contra Yahveh, vuestro Dios, que os sacó de Egipto y os libertó de la casa de la esclavitud, para desviarte del camino que Yahveh, tu Dios, te ha mandado seguir. De esta manera extirparás el mal de en medio de ti.
no consentirás en ello ni le escucharás; tu ojo no se apiadará de él, no le perdonarás ni le encubrirás,