Lejos de ti tal cosa. Lejos de ti hacer morir al justo con el pecador, y que tenga el justo el mismo trato que el impío. ¿No hará justicia el juez de toda la tierra?'.
2 Crónicas 19:7 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Ahora, pues, sea con vosotros el temor de Yahveh. Mirad lo que hacéis, porque no hay en Yahveh, nuestro Dios, ni injusticia ni acepción de personas ni admisión de soborno'. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de cohecho. Biblia Nueva Traducción Viviente Teman al Señor y juzguen con integridad, porque el Señor nuestro Dios no tolera que se tuerza la justicia ni que se muestre parcialidad ni que se acepte el soborno». Biblia Católica (Latinoamericana) Que el temor a Yavé esté con ustedes. Cuiden bien lo que hacen, porque Yavé, nuestro Dios, no tolera que se hagan favores a uno más que a otro; no soporta a los jueces pervertidos ni a los que se dejan comprar con regalos. La Biblia Textual 3a Edicion Ahora pues, el terror° de YHVH sea sobre vosotros. Proceded con cuidado, porque en YHVH nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de soborno. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Por tanto, que el temor de Jehová sea con vosotros; mirad lo que hacéis; porque en Jehová nuestro Dios no hay iniquidad, ni acepción de personas, ni el recibir cohecho. |
Lejos de ti tal cosa. Lejos de ti hacer morir al justo con el pecador, y que tenga el justo el mismo trato que el impío. ¿No hará justicia el juez de toda la tierra?'.
Al tercer día les dijo José: 'Soy hombre temeroso de Dios. Haced lo siguiente y salvaréis vuestras vidas.
Ha dicho el Dios de Israel, la roca de Israel me ha hablado: 'Quien gobierna a los hombres con justicia, quien gobierna en el temor de Dios,
En cambio, los gobernadores que me habían precedido habían gravado al pueblo: además de quitarles pan y vino, les exigían cuarenta siclos de plata. También sus criados oprimían al pueblo. Pero yo no procedí así, por temor de Dios.
Él no tiene acepción de los príncipes ni distingue al rico del pobre, porque todos son obra de sus manos.
'¿Hasta cuándo gobernaréis inicuamente, otorgando preferencia a los impíos? Selah
No aceptarás regalos, porque los regalos ciegan hasta a los más clarividentes y pervierten las causas justas.
Quien camina con justicia y habla con rectitud; quien rechaza ganancia de coacciones y sacude sus manos por no aceptar soborno; quien tapa sus oídos por no escuchar propuestas sangrientas; quien cierra sus ojos, por no mirar lo malo:
para hacer el mal están prontas sus manos, por hacer el bien el príncipe exige paga, el juez juzga por recompensa, el grande sigue su propio capricho: todos tejen sus tramas.
Y le envían unos discípulos suyos, con los herodianos, para decirle: 'Maestro, sabemos que eres sincero, que enseñas realmente el camino de Dios y que nada te importa de nadie, porque no te fijas en las apariencias de las personas.
Tomando Pedro la palabra, dijo: 'En verdad ahora comprendo que Dios no discrimina a las personas,
Y de parte de los que eran tenidos por más calificados -cómo fueron ellos en el pasado es cosa que no me interesa; Dios no discrimina a las personas-; digo que los más calificados nada nuevo me impusieron.
Y vosotros, amos, tratadlos de esta misma manera, dejando a un lado las amenazas y recordando que está en el cielo el que es Señor de ellos y también vuestro, y que él no discrimina a las personas.
Él es la Roca; sus obras son perfectas, y justos todos sus caminos. Es Dios de lealtad y no de iniquidad; es justo y recto.
Pero el que cometa injusticia recibirá conforme al daño que hizo; y no hay discriminación de personas.
Y si invocáis como Padre al que juzga imparcialmente a cada uno según sus obras, conducíos con temor en el tiempo de vuestra peregrinación,
tomó una yunta de bueyes, los cortó en pedazos y los envió por todo el territorio de Israel mediante mensajeros que dijeron: 'Así se hará con los bueyes de los que no salgan en pos de Saúl y de Samuel'. Cayó entonces el temor de Yahveh sobre el pueblo, que salió como un solo hombre.