Yahveh visitó a Sara, como había dicho, e hizo Yahveh por Sara lo que le había prometido.
1 Samuel 2:21 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Efectivamente, Yahveh visitó a Ana, la cual concibió y dio a luz tres hijos y dos hijas. Entre tanto, el joven Samuel iba creciendo en presencia de Yahveh. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y visitó Jehová a Ana, y ella concibió, y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová. Biblia Nueva Traducción Viviente Entonces el Señor bendijo a Ana, y ella concibió y dio a luz tres hijos y dos hijas. Entre tanto, Samuel crecía en la presencia del Señor. Biblia Católica (Latinoamericana) Yavé se acordó de Ana: concibió y dio a luz tres hijos y dos hijas. Samuel mientras tanto crecía bajo la mirada de Yavé. La Biblia Textual 3a Edicion Y YHVH visitó a Ana, y concibió, y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel crecía en presencia de YHVH. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y Jehová visitó a Ana, y ella concibió y dio a luz tres hijos, y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Y así sucedió. En los años siguientes, Dios bendijo a Ana, y ella tuvo tres hijos y dos hijas. Mientras tanto, el niño Samuel crecía bajo el cuidado de Dios. |
Yahveh visitó a Sara, como había dicho, e hizo Yahveh por Sara lo que le había prometido.
En verdad son los hijos heredad del Señor, y los frutos del vientre son una recompensa.
' Bendito el Señor Dios de Israel, porque ha venido a ver a su pueblo y a traerle el rescate,
El niño crecía y su espíritu se fortalecía; y moraba en lugares despoblados hasta el momento de manifestarse ante Israel.
El niño crecía, se fortalecía y se llenaba de sabiduría. Y la gracia de Dios residía en él.
Y Jesús iba progresando en sabiduría, estatura y gracia ante Dios y los hombres.
La mujer dio a luz un hijo y le llamó Sansón. El niño creció, y Yahveh lo bendijo.
Entre tanto, el joven Samuel iba creciendo y haciéndose grato a Yahveh y a los hombres.
Samuel iba creciendo y Yahveh estaba con él, de suerte que no dejó caer en tierra ninguna de sus palabras.