Trajeron, pues, el arca de Yahveh y la colocaron en su sitio, en medio de la tienda que David había erigido para ella. Luego David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión delante de Yahveh.
1 Reyes 8:6 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Los sacerdotes pusieron el arca de la alianza de Yahveh en su lugar, en el debir del templo, en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines; Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines. Biblia Nueva Traducción Viviente Luego los sacerdotes llevaron el arca del pacto del Señor al santuario interior del templo —el Lugar Santísimo— y la colocaron bajo las alas de los querubines. Biblia Católica (Latinoamericana) Los sacerdotes trasladaron el Arca de la Alianza de Yavé a su lugar, en la pieza más santa de la Casa, el Santo de los Santos, debajo de las alas de los Querubines. La Biblia Textual 3a Edicion Entonces los sacerdotes introdujeron el Arca del Pacto de YHVH en su lugar, en el Santuario interior de la Casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el oráculo de la casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Después los sacerdotes llevaron el cofre del pacto de Dios hasta el fondo del templo, donde estaba el Lugar Santísimo. Lo pusieron bajo las alas de los dos grandes querubines. |
Trajeron, pues, el arca de Yahveh y la colocaron en su sitio, en medio de la tienda que David había erigido para ella. Luego David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión delante de Yahveh.
Y con toda su gente se puso en marcha hacia Baalá de Judá, para traerse de allí el arca de Dios, sobre la que se invoca el nombre de Yahveh Sebaot, que se asienta en ella sobre querubines.
Revistió también con tablas de cedro los veinte codos del fondo del templo, desde el suelo hasta el techo, y destinó esta parte interior para el debir.
La parte más interior del templo lo destinó a debir, para colocar en ella el arca de la alianza de Yahveh.
Colocó los querubines en la parte más interior del templo. Las alas de los querubines estaban extendidas, de modo que el ala del uno tocaba una pared, y la del otro la opuesta; y las otras dos alas se tocaban una a otra en el centro del templo.
y subieron el arca de Yahveh juntamente con la tienda del encuentro y todos los objetos sagrados que había en ella. Los subieron los sacerdotes levitas.
pues los querubines tenían las alas extendidas sobre el lugar del arca, de suerte que cubrían por encima el arca y sus varales.
Ahora, pues, poned vuestro corazón y vuestra alma en buscar a Yahveh, Dios vuestro, y edificad el santuario de Yahveh Dios, para que el arca de la alianza de Yahveh y los utensilios sagrados de Dios sean trasladados al templo que se ha de construir en honor del nombre de Yahveh'.
Los sacerdotes pusieron el arca de la alianza de Yahveh en su lugar, en el debir del templo, en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines;
Escucha, pastor de Israel, el que como rebaño conduces a José; manifiéstate, el que tienes tu trono sobre los querubines.
Reina el Señor, los pueblos se conmueven, está sentado sobre querubines, la tierra se estremece.
Ambos querubines tenían sus alas desplegadas en alto, protegiendo con ellas el propiciatorio; y sus rostros, el uno frente al otro, mirando al propiciatorio.
'¡Oh Yahveh Sebaot, Dios de Israel, que moras sobre los querubines! Tú eres el único Dios de todos los reinos de la tierra, tú eres el que ha hecho el cielo y la tierra.
El rumor de las alas de los querubines llegaba hasta el atrio exterior; era como la voz de Sadday cuando habla.
Midió su longitud: veinte codos; y su anchura: veinte codos delante de la nave. Y me dijo: 'Éste es el lugar santísimo'.
Despachó, pues, el ejército emisarios a Siló y trajeron de allí el arca de la alianza de Yahveh Sebaot, que tiene su trono sobre los querubines. Acompañaban al arca de la alianza de Dios los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás.