No se alegren injustamente de mí los que son mis enemigos; ni guiñen el ojo los que sin causa me aborrecen.
Salmos 69:4 - Biblia Reina Valera Gómez (2023) Más que los cabellos de mi cabeza son los que sin causa me aborrecen; Poderosos son los que quieren destruirme; Sin razón son mis enemigos; he tenido que pagar lo que no he robado. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué. ¿Y he de pagar lo que no robé? Biblia Nueva Traducción Viviente Los que me odian sin motivo suman más que los cabellos de mi cabeza. Muchos enemigos tratan de destruirme con mentiras; me exigen que devuelva lo que no robé. Biblia Católica (Latinoamericana) Más que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo.
Son más fuertes que yo los que con calumnias me persiguen.
¿Cómo devolveré lo que no he robado? La Biblia Textual 3a Edicion Más que los cabellos de mi cabeza son los que me aborrecen sin causa. Los que intentan destruirme son fuertes, Se han hecho mis enemigos sin tener por qué, Y ahora tengo que pagar lo que no robé. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Me consumo de gritar, mi garganta está ardiendo, y mis ojos languidecen, en la espera de mi Dios. Biblia Traducción en Lenguaje Actual 4 (5) ¡Tengo más enemigos que pelos en la cabeza! Muchos me odian sin motivo, y quieren matarme; ¡me exigen que les devuelva lo que nunca les robé! |
No se alegren injustamente de mí los que son mis enemigos; ni guiñen el ojo los que sin causa me aborrecen.
Porque me han rodeado males sin número; me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista; son más numerosas que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla.
Porque he aquí, acechan mi alma; los poderosos se han juntado contra mí, no por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová.
Mis ojos están consumidos de sufrir; se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.
Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.
Al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.
Quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia; por las heridas del cual habéis sido sanados.
Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado por el Espíritu;