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Proverbios 4:4 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis palabras, guarda mis mandamientos, y vivirás.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Mi padre me enseñó: «Toma en serio mis palabras. Sigue mis mandatos y vivirás.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

él me instruía entonces en estos términos: '¡Recuerda bien mis palabras; sigue mis consejos y vivirás!'

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La Biblia Textual 3a Edicion

Y él me enseñaba y me decía: Retenga tu corazón mis palabras, Guarda mis mandamientos, y vivirás.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Él me enseñaba y me decía: 'Retenga tu corazón mis palabras', guarda mis preceptos y vivirás,

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Mi padre me dio este consejo: «Grábate bien lo que te digo, y haz lo que te mando; así tendrás larga vida.

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Otras versiones



Proverbios 4:4
22 Referencias Cruzadas  

Porque yo lo conozco, sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que Jehová haga venir sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.


Y tú, Salomón, hijo mío, conoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto, y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña todos los corazones, y entiende toda imaginación de los pensamientos. Si tú lo buscas, lo hallarás; mas si lo dejas, Él te desechará para siempre.


En mi corazón he guardado tu palabra, para no pecar contra ti.


Justicia eterna son tus testimonios; dame entendimiento, y viviré.


He guardado tus mandamientos y tus testimonios; porque todos mis caminos están delante de ti.


Instruye al niño en el camino en que debe andar; y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.


Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.


Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos;


porque largura de días, y años de vida y paz te añadirán.


Guarda mis mandamientos, y vivirás, y mi ley como la niña de tus ojos.


Inclinad vuestros oídos, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.


Pero Jeremías dijo: No te entregarán. Te ruego que obedezcas la voz de Jehová, que yo te hablo, y te irá bien y vivirá tu alma.


Y sé que su mandamiento es vida eterna; así que, lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo.


Y vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.


Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.


Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán en tu corazón;


trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual residió primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy seguro que en ti también.


y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.


y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser autor de eterna salvación a todos los que le obedecen;


Entonces Manoa dijo: Cúmplase pues, tu palabra. ¿Qué orden daremos al niño, y qué se ha de hacer con él?