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Isaías 55:3 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Inclinad vuestros oídos, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 »Vengan a mí con los oídos bien abiertos. Escuchen, y encontrarán vida. Haré un pacto eterno con ustedes. Les daré el amor inagotable que le prometí a David.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Atiéndanme y acérquense a mí, escúchenme y su alma vivirá. Voy a hacer con ustedes una alianza para siempre, para darles los bienes que tengo prometidos a David.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 ¡Inclinad vuestro oído y venid a mí! ¡Escuchad, y vuestra alma vivirá! Y Yo haré con vosotros un pacto eterno, Las misericordias fieles prometidas a David.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Inclinad vuestro oído y venid a mí, escuchadme y viviréis. Quiero sellar con vosotros una alianza eterna, las gracias permanentes de David.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

3 »¡Vengan a mí y presten atención; obedézcanme y vivirán! Yo me uniré a ustedes para siempre, y así cumpliré las promesas que hice a mi amado rey David.

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Isaías 55:3
45 Referencias Cruzadas  

Y estableceré mi pacto contigo, y con tu simiente después de ti en sus generaciones, por pacto eterno, para ser Dios tuyo, y de tu simiente después de ti.


No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Silo; y a él se congregarán los pueblos.


Aunque mi casa no es así para con Dios; sin embargo Él ha hecho conmigo un pacto eterno, ordenado en todas las cosas y seguro; pues esta es toda mi salvación y todo mi deseo, aunque todavía no lo haga Él florecer.


Y ahora, ten a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca para siempre delante de ti; porque tú, oh Señor Jehová, lo has dicho, y con tu bendición, la casa de tu siervo será bendita para siempre.


Oh Jehová Dios, no voltees tu rostro de tu ungido; acuérdate de las misericordias para con David tu siervo.


Mi corazón incliné a poner por obra tus estatutos de continuo, hasta el fin.


Que viva mi alma y te alabe; y tus juicios me ayuden.


Masquil de Asaf Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.


Para siempre le conservaré mi misericordia; y mi pacto será firme con él.


Y estableceré su simiente para siempre, y su trono como los días del cielo.


y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu Sanador.


Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones.


Guarda mis mandamientos, y vivirás, y mi ley como la niña de tus ojos.


Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi juicio descubriré para luz de los pueblos.


Porque las montañas se moverán, y los collados temblarán; mas no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz será removido, dice Jehová, el que tiene misericordia de ti.


Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; mas con misericordia eterna tendré compasión de ti, dice Jehová, tu Redentor.


Porque yo Jehová amo el juicio, y aborrezco el latrocinio para holocausto; y dirigiré su trabajo en verdad, y haré con ellos un pacto eterno.


sino que servirán a Jehová su Dios, y a David su rey, a quien yo les levantaré.


Y haré con ellos un pacto eterno, que no me apartaré de ellos para hacerles bien, y pondré mi temor en sus corazones para que no se aparten de mí.


también desecharé la simiente de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su simiente quien sea señor sobre la simiente de Abraham, de Isaac y de Jacob. Porque haré volver su cautividad, y tendré de ellos misericordia.


Pero Jeremías dijo: No te entregarán. Te ruego que obedezcas la voz de Jehová, que yo te hablo, y te irá bien y vivirá tu alma.


Preguntarán por el camino de Sión, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: Venid y unámonos a Jehová en un pacto eterno que jamás será olvidado.


Sin embargo yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto eterno.


Y Yo Jehová seré su Dios, y mi siervo David será príncipe en medio de ellos. Yo Jehová lo he hablado.


Y estableceré con ellos pacto de paz, y haré cesar de la tierra las malas bestias; y habitarán en el desierto seguramente, y dormirán en los bosques.


Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y los estableceré, y los multiplicaré, y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre.


Por tanto mis estatutos y mis juicios guardaréis, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos: Yo soy Jehová.


Mas así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis;


Buscad a Jehová, y vivid; no sea que Él acometa como fuego a la casa de José y la consuma, sin haber en Betel quien lo apague.


Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.


Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos porque oyen.


Mientras Él aún hablaba, una nube resplandeciente los cubrió; y he aquí, una voz desde la nube, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo contentamiento; a Él oíd.


Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;


Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, yo no le echo fuera.


En el último día, el gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó su voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.


El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por eso no las oís vosotros, porque no sois de Dios.


Y que le resucitó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: Os daré las misericordias fieles de David.


Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: El hombre que hiciere estas cosas, vivirá por ellas.


Y el Dios de paz que resucitó de entre los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno,


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